La facturación electrónica como modalidad comercial obligatoria se traduce en una revolución de control documental, por su capacidad de generación y difusión de datos en tiempo real. Sin embargo, esto implica mayor inversión en herramientas tecnológicas que disminuyan los riesgos de ciberataques.
Y es que, de acuerdo al informe Global de Amenazas de FortiGuard Labs, República Dominicana recibió 5,000 millones de intentos de ciberataques durante el 2022. Los reportes de respuesta a incidentes (IR) del informe encontraron que los ciberdelitos motivados financieramente resultaron con el mayor volumen de incidentes (73.9%).
Por esto, la Ley General de Facturación Electrónica establece, en su artículo 31, que toda persona física o jurídica, pública o privada, nacional o internacional, que afecte la garantía de confianza del ambiente informático de la Administración Tributaria y su estructura, mediante el aprovechamiento de información no autorizada o hacking, o altere mediante algoritmos los resultados de consolidación de la información del sistema fiscal de facturación electrónica y calidad de los datos serán sancionados con penas de cinco a 10 de prisión y multas de 100 a 400 salarios mínimos de sector público.
Teniendo en cuenta que el salario mínimo en el sector público es de RD$10,000, la sanción sería desde RD$1,000,000 (100 salarios mínimos) hasta RD$4,000,000 (400 salarios mínimos).
También está contenido como delito la emisión de una factura electrónica falsa con la finalidad de defraudar al fisco, y serán sancionados con penas de uno a cinco años de prisión con multas ascendentes desde el duplo hasta el cuádruplo del valor de la factura emitida, usada o dispuesta, y el cierre definitivo del negocio o la empresa.
Igualmente, se encuentran en este los contribuyentes con una actividad económica real, que conscientes e ilegalmente los adquieren y utilizan para incorporar créditos fiscales inexistentes o gastos no correspondientes, con el fin de disminuir su carga tributaria o, incluso, apropiarse de impuestos pagados por terceros.













