El precio del petróleo de Texas (WTI) bajó este miércoles un 2.85% y quedó en 45.34 dólares el barril, después de que se diera a conocer un fuerte aumento en las reservas de crudo de Estados Unidos. Mientras, los analistas ven que Wall Street “anda con la mente en otro sitio”.
Al final de las operaciones a viva voz en la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex), los contratos futuros del WTI para entrega en diciembre bajaron 1.33 dólares respecto al cierre anterior.
El Departamento de Energía de Estados Unidos informó que las reservas de crudo subieron la semana pasada en 14.4 millones de barriles, hasta situarse en 482.6 millones, con un aumento semanal que es muy superior a lo que esperaban los analistas.
El de este miércoles es el precio más bajo del barril del WTI, el petróleo de referencia en Estados Unidos, desde el pasado 27 de septiembre.
Por su parte, los contratos de gasolina para entrega en diciembre bajaron 4 centavos y quedaron en 1.45 dólares el galón, mientras que los de gas natural con vencimiento en el mismo mes bajaron 11 centavos y terminaron en 2.79 dólares por cada mil pies cúbicos.
Por otro lado, Wall Street respondió con marcado desinterés a la decisión de la Reserva Federal de mantener sin cambios las tasas de interés de referencia, con el mercado ocupado en otros menesteres.
El banco central de Estados Unidos, después de una reunión de dos días, dejó sin cambios los tipos de interés, aunque apuntó la posibilidad de que revise al alza las tasas en su próxima reunión, el 13 y 14 de diciembre.
A pesar de que eso era lo que esperaba el mercado, el anuncio generó un rápido descenso en los principales indicadores del parqué neoyorquino, tan rápido como el rebote que tuvo poco después, hasta completar la reacción en tablas.
Al final, el Dow Jones de Industriales, el principal indicador, perdió un 0.42%, el selectivo S&P 500 cedió un 0.65% y el índice compuesto del mercado Nasdaq bajó un 0.93%.
Pero eran descensos que ya venía arrastrando el mercado antes del anuncio de la Reserva Federal (Fed), por lo que, al final, la decisión fue seguida sin pena ni gloria de parte del mercado bursátil.
Y es que en estas fechas los operadores están en otra onda, aparte de que, en esta ocasión, la Fed no aportó ningún argumento para que el parqué siguiera obsesionado con la evolución de las tasas de interés.
Esa otra onda es, por una parte, las elecciones del próximo martes, que se siguen con encuestas reñidas entre la candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, y el aspirante republicano, Donald Trump.
Además, se entra ya en los dos últimos meses del año, lo que está forzando a muchos operadores a hacer una revisión de sus posiciones y, en muchos casos, teniendo en cuenta el clima político, mantenerlas sin cambios.
“Son días para prepararse para el final del año”, afirmó a la cadena financiera CNBC el vicepresidente ejecutivo de la firma de inversión Raymond James, Kevin Giddis.
Los operadores están moviéndose por razones técnicas, evitando involucrarse demasiado en el entorno político y guardando dinero en efectivo a la espera de que el panorama se aclare.
A no ser que el resultado de las elecciones, en lugar de aclarar el panorama, lo complique aún más, estiman los observadores.













