“El cuerpo expresa lo que la boca calla”, reza un dicho popular que respalda lo planteado por el psicólogo Albert Mehrabian en su teoría de la comunicación, formulada en los años 60. Según este principio, más del 90% del impacto comunicativo se sustenta en el tono de voz y la expresión corporal.
En un mundo donde la comunicación es clave para el éxito profesional, el lenguaje no verbal desempeña un rol crucial, especialmente en una entrevista de trabajo. De acuerdo con la doctora Lucivel Ávila, gran parte de la información que transmitimos proviene de nuestra postura, gesticulación, movimientos y entonación, lo que convierte la primera impresión en un factor determinante para los reclutadores.
“En una entrevista laboral, la interacción es estratégica, pues el entrevistador busca respuestas que se alineen con sus expectativas y le ayuden a identificar al candidato ideal para el puesto. Al mismo tiempo, intenta que el proceso de selección sea una experiencia agradable para el aspirante”, explica la especialista.
Gestos
Ávila advierte que el cuerpo puede delatar una mentira. “Podemos manipular las palabras si lo deseamos, pero la espontaneidad y naturalidad del lenguaje no verbal dificultan el engaño, siempre que seamos observadores y sepamos interpretar los gestos, posturas, ademanes y matices paralingüísticos”.
Por ello, los reclutadores deben estar atentos a la coherencia entre lo que el postulante dice y lo que su cuerpo expresa. La incongruencia entre ambas formas de comunicación puede evidenciar nerviosismo o falta de autenticidad.
De acuerdo con la doctora Lucivel Ávila, los reclutadores deben estar atentos a la coherencia entre lo que el postulante dice y lo que su cuerpo expresa.
Para cargos de liderazgo, por ejemplo, el manejo de la voz, el ritmo al hablar y la capacidad de escucha activa son aspectos esenciales. Asimismo, elementos como la postura, el contacto visual y la vestimenta influyen significativamente en la impresión que deja el candidato.
Otro factor determinante es la apariencia. “Más allá de la formalidad, es clave considerar los colores de la vestimenta, la textura de las prendas, el tipo de calzado, la calidad y cantidad de accesorios, e incluso el maquillaje en el caso de las mujeres. Es un conjunto. Se evalúa el todo”, enfatiza Ávila.
El contacto visual es un elemento crucial en una entrevista de trabajo. Si bien refleja confianza y honestidad, debe utilizarse con equilibrio para no resultar intimidante. Para evitar un efecto contrario, Ávila recomienda “no mantener la mirada fija de forma ininterrumpida, sino alternar los movimientos oculares sin restarle protagonismo a la mirada en los momentos clave del discurso”.
Aunque se cree que “quien te mira a los ojos dice la verdad”, la doctora en Comunicación de Masas advierte que esto no siempre es cierto. “Existen personas que mienten con gran seguridad, sosteniendo el contacto visual y logrando que se les crea con facilidad. En estos casos, es necesario observar otros elementos no verbales, como los gestos y la postura, para obtener un panorama más claro”.
Los movimientos de las manos también impactan en la percepción del mensaje. Gesticulaciones exageradas o repetitivas pueden distraer y generar ruido visual, mientras que una postura demasiado rígida puede transmitir inseguridad o falta de interés. Lo ideal es utilizar las manos de manera natural, complementando el discurso sin excesos.
Proyectar confianza
Para generar una impresión positiva, es fundamental transmitir seguridad mediante el lenguaje no verbal. Algunas claves incluyen mantener una postura erguida, emplear un tono de voz firme y controlar los movimientos corporales. La preparación previa también juega un papel decisivo: investigar sobre la empresa, practicar respuestas y entrenar la modulación de la voz puede marcar la diferencia.
“Uno de los consejos que damos para proyectar confianza en una entrevista de trabajo es lograr la combinación perfecta entre contacto visual, sonrisa y determinación”, indica Ávila, al agregar a que la firmeza “se percibe en el tono de voz, el saludo, la empatía en la conversación y el autocontrol emocional. Es un momento en el que afloran muchas emociones, lo que puede generar tics nerviosos o manifestaciones de inseguridad“.
Según la experta, “la mejor estrategia para proyectar confianza es llegar bien preparado, con claridad sobre lo que se quiere comunicar y la imagen que se desea transmitir”.
Para ello, sugiere evitar posturas encorvadas, cruzar brazos y piernas, hablar en tono débil, apresurar las palabras, dar un apretón de manos sin firmeza, reír en exceso (dependiendo del contexto), desviar la mirada constantemente, moverse de manera inestable o exhibir tics nerviosos como tocarse la nariz, acomodarse la chaqueta repetidamente, tamborilear los dedos o balancear una pierna.
En cuanto a la imagen personal, recomienda evitar uñas descuidadas o con colores muy llamativos, ropa desgastada o mal planchada y accesorios que resulten distractores.
Amante de los libros y las conversaciones acompañadas de una taza de café. Periodista multimedia en el Periódico elDinero. Es egresada de la Universidad Católica Santo Domingo (UCSD) y posee una maestría en Periodismo Digital.