La calificación del crédito le sirve a los inversionistas para tener una noción del riesgo que puede tener la inversión en un determinado instrumento de deuda. Una calificación AAA es la más alta posible, y tiene una connotación de que la inversión tiene la máxima seguridad, ya que el emisor tiene una altísima probabilidad de realizar un repago completo y en tiempo de sus obligaciones.
Hasta hace poco, las tres calificadores internacionales habían considerado a los Estados Unidos de América como un crédito AAA; pero recientemente, las tres (Standard & Poors, Moody’s y Fitch) han reducido la calificación de este país debido a preocupaciones sobre el nivel de endeudamiento y gasto público. Aunque muchos inversionistas entienden que la acción se debe a una reacción tardía respecto a la salud de la economía de este país, es menester ofrecer un contexto sobre el mismo.
La deuda pública estadounidense alcanzó casi el 100% de su producto interno bruto (PIB) el año pasado (para cada dólar de producción de la economía, también había un dólar de deuda), un nivel que es muy alto. El monto total de la deuda ronda los US$31 trillones, y este año se estima que aumentará por el monto de US$2 trillones, cifras que son verdaderamente astronómicas y que mueven a preocupación sobre la calidad del crédito en ese país.
Para Estados Unidos, las consecuencias se sienten de inmediato en los costos (tasa de interés) que debe pagar el gobierno federal para tomar prestado en los mercados internacionales. Hace cinco años, pagaba tasas de poco más de un 1%; hoy día, la tasa que debe pagar ya supera el 5% que, aunque pareciera baja para los estándares de nuestro país, en una economía grande y con mucha deuda como la de EE.UU., implica una carga económica pesada.
En cuanto al pago de interés como porcentaje del presupuesto federal estadounidense, se estima que aproximadamente el 15% se destina al pago de intereses, más de un 3% del PIB. Por esto, la referencia en el párrafo anterior al costo de la deuda (intereses a pagar), indican que en el tiempo, estos costos van a aumentar, y por ende, pondrán presión sobre los otros gastos e inversión en ese país.
Aunque ya Estados Unidos no goza de la calificación más alta, todavía tiene una alta nota, similar a países como Austria y Finlandia, por encima de las del Reino Unido y Francia, por ejemplo. Entonces, este evento no marca un cambio catastrófico para los Estados unidos, pero le pone mayor presión a su economía de cara al futuro.
Otra consecuencia de la rebaja en la calificación del crédito estadounidense estará por verse, concretamente la presión sobre el dólar. Esta es la moneda de reserva mundial, pero con mayores exigencias sobre el presupuesto y los gastos de este país, podría variar el apetito de los inversionistas internacionales respecto a los activos denominados en dólares.
Sin lugar a dudas, el stock de deuda pública en todos los países registra un aumento preocupante. La rebaja en calificación de los Estados Unidos es un elemento de alta relevancia, pero con su economía diversificada y potente, tiene muchas herramientas para continuar saliendo adelante.











