Sin necesidad de caer en un populismo trasnochado, lo cierto es que el Informe de Latin America Country Risk Index and Analysis 2025, preparado por el Adam Smtih Center for Economic Freedom de la Florida Internacional University, ha venido como un bálsamo para curar algunas heridas que han dejado el deslizamiento de la tasa de cambio, la ralentización del ritmo de expansión economía durante los primeros nueve (9) meses del año y, por un último, un Blackout que desarticuló la mayoría de las actividades productivas y no productivas de la población dominicana.
El informe de marras evalúa el riesgo país en doce economías de América Latina durante este 2025, colocando la República Dominicana como uno de los destinos más estables y atractivos para la inversión en la región.
En efecto, los expertos consultados en el proceso de formulación del informe, destacan la solidez institucional y la estabilidad macroeconómica del país, además de la disciplina fiscal y la confiabilidad del clima de negocios que se respira, hasta el punto de colocarlo como el destino número uno para la inversión en América Latina y el Caribe.
En comparación con otras naciones de la región, se destaca que República Dominicana mantiene riesgos sociales, de seguridad y de gobernanza relativamente bajos, lo que le permite posicionarme favorablemente en el mapa regional de riesgo. Adicionalmente, es relevante para los expertos que el país dominicano tiene un alineamiento estratégico envidiable con grandes economías como, por ejemplo, con Estados Unidos, al tiempo que implementa una estrategia de captación de inversiones vinculadas al “nearshoring” y al “friend-shoring”, lo que le da una ventaja competitividad frente a los flujos globales.
En su consideración de dimensiones políticas, económicas, sociales e internacionales, el informe no obvia la situación del contexto regional, en donde existen riesgos crecientes relacionados con la extensión del crimen organizado y la incertidumbre internacional -debido a los conflictos bélicos y a choques externos-. En ese contexto, el informe valora la necesidad de que se consolide la infraestructura institucional, la transparencia, la gobernabilidad y la equidad social, elementos indispensables para sostener la ventaja competitiva que tiene la nación dominicana.
En todo caso, se sugiere en el documento de referencia que el país debe seguir diferenciándose en productividad, calidad institucional y capacidad de adaptación tecnológica, además de fortalecer la seguridad jurídica, la diversificación económica y la mejora del capital humano, todas variables fundamentales mantener la imagen de “zona de baja explosión al riesgo” en la región.
En resumen, el informe coloca a la República Dominicana en una posición destacada entre los países de América Latina en términos de riesgo reducido y atractivo para la inversión, gracias a sus fortalezas institucionales y macroeconómicas. No obstante, los resultados de este tipo de informe pueden cambiar de un año a otro, lo mismo que la imagen y el posicionamiento del país ante los inversionistas internacionales.
Lo más factible sería continuar consolidando las áreas en las que se ha avanzado, al tiempo que se resuelven los problemas fundamentales que aún persisten. No creerse totalmente el cuento ni tampoco dormirse en los laureles, sería estrategias certeras para que se continúe hablando de la nación dominicana como un país seguro para la inversión, venga de donde venga y vaya al sector que vaya.









