Aunque el remozamiento de la avenida Duarte con París se implementó con el propósito de crear un espacio más ordenado y, con ello, dinamizar el flujo de ventas, a casi cuatro años de su ejecución, el comercio ha caído considerablemente, lo que se traduce en un reto para los buhoneros y su economía.
Domingo Carrasco, vendedor de especias en la zona, aseguró que en los días previos al proyecto había mayor dinamismo. “Antes de la remodelación las cosas marchaban mejor”, expresó a elDinero. Aunque reconoce que la economía “es menos”, considera que el cambio ha valido la pena por la organización que se percibe.
Previo al desalojo y reorganización del área, los microempresarios de esta arteria comercial podían generar ingresos diarios que oscilaban entre RD$8,000 y RD$20,000. Sin embargo, tras la reubicación, el flujo de ventas apenas alcanza los RD$3,000 en un buen día, según estiman comerciantes consultados.
A pesar de ello, Pedro Castro, conocido como “Barba”, vendedor de remedios naturales, valora los cambios del entorno. “Ahora estamos más cómodos, porque hay más limpieza. Ya no hay esa ratonera, no hay esa cucarachera que había antes”, afirmó, al recordar el caos y el bullicio de años anteriores.
Su opinión coincidió con la de Amaury Pérez, vendedor de calzados, quien enfatizó que en el pasado había “poca higiene, poca organización y poca dignidad para el comprador y para el vendedor”, mientras que en la actualidad es todo lo contrario. Esto permite, según el comerciante, que el público sea más abundante. “La gente antes tenía miedo de venir por las condiciones que te mencioné: la insalubridad y la desorganización, pero ahora personas que antes evitaban la zona han vuelto, sumándose a quienes ya venían habitualmente”, dijo.
No obstante, no todos comparten la misma perspectiva. Según Magaly González, vendedora de prendas de ropa desde hace casi 40 años, el orden no siempre atrae a los clientes, sino que “a la gente no le gusta tanto la belleza, sino el sol y el desorden” y que, por tal razón, el flujo de clientes disminuyó.
El expresidente de la Asociación de Buhoneros, entre 2016 y 2024, José Antonio Méndez, difiere de esta idea. Le atribuye la baja en las ventas a la expansión comercial del Gran Santo Domingo. “La gente para comprar un pincho tenía que venir a la Duarte con París, ya el mercado se amplió. En cualquier barrio hay una calle principal donde hay todo tipo de tiendas”, señaló.
Retos
En la primera etapa del proceso de reorganización, los comerciantes permanecieron más de un año sin trabajar. Aunque las autoridades los incluyeron en el proyecto, muchos se sentían inseguros ante el temor de ser desalojados.
“Desconfiábamos porque a veces vienen con muchas promesas y no las cumplen; pensábamos que podían desalojarnos”, recordó Méndez, quien además calificó como “traumático” el proceso inicial para lograr una buena acogida. A pesar de las mejoras visuales y estructurales, los vendedores consideran que la realidad económica no ha cambiado significativamente, y algunos problemas antiguos continúan afectando el flujo de clientes.
Uno de los principales obstáculos señalados es el tráfico vehicular, que se mantiene caótico a pesar de los esfuerzos por reorganizar el entorno. Los comerciantes coinciden en que la congestión limita el acceso de los compradores y genera incomodidad para quienes desean estacionarse o transitar con calma. “Los guagüeros y motoristas hacen que la gente a veces tenga miedo de venir por este lado, porque parquearse aquí es sumamente incómodo”, expresó el vendedor de calzados, Amaury Pérez.
Además del tráfico, algunos comerciantes mencionan el limitado acceso de camiones para el abastecimiento de mercancías y la ausencia de campañas que promuevan la zona como destino comercial. A su juicio, estos factores reducen la posibilidad de atraer nuevos compradores y mantener la vitalidad económica que caracteriza a esta arteria.
También, como parte de los protocolos para mantener el orden, las autoridades prohibieron la venta de ciertos productos, como víveres y frutas. Para Alberto Ogando, vendedor de artículos sanitarios, esto implica un reto significativo para sus ingresos, pues estos artículos eran los que más ganancias le generaban, por lo que su economía actual es menor que antes.
No obstante, para Barba, esos productos podrían venderse bajo reglas controladas. “Si cada vendedor tiene dónde echar su basura, se mantiene todo organizado. Si alguien se bebe un refresco, yo mismo le quito la botella y la echo en mi zafacón. Nosotros mismos los recogemos y mantenemos el área limpia”, indicó, con la esperanza de que las autoridades reconsideren la venta de productos agrícolas en el futuro.
Limpieza y seguridad
Aunque las ventas no son las mismas de antes, el área se ha transformado en un espacio limpio. Los buhoneros explicaron a elDinero que los gestores públicos se mantienen atentos a todo lo que ocurre en la avenida.
Con estas medidas, la acumulación de basura ha disminuido. Según Magaly González, lo primero que exige el gobierno local es contar con una “escoba, suape y palita” como parte del protocolo de limpieza. En la misma línea, Barba explicó que ellos mismos se encargan de mantener su entorno en buen estado. “Yo mismo, cuando llego aquí, limpio mi área”, señaló.
Asimismo, comentó que la delincuencia solía ser un factor que generaba temor entre los clientes, pero aseguró que con la reorganización la situación ha mejorado. Señaló que, aunque algunos aseguran que los clientes han disminuido porque “les gustaba el desorden”, él no está de acuerdo.
“El desorden es malo; en medio de ese caos venía el ladrón y le sacaba la cartera a la gente. Ahora no. Si alguien pasa por aquí, nadie puede hacerle daño. La delincuencia disminuyó un poco”, expresó, al tiempo que dice esperar mayor presencia policial.
Remozamiento
Según datos ofrecidos por la Alcaldía del Distrito Nacional (ADN), el proyecto de remozamiento de la avenida Duarte con París representó una inversión inicial de RD$125 millones en 2021. Sin embargo, al momento de su entrega en 2023, la suma total ascendió a RD$309 millones. Con esta inversión, se sustituyeron las antiguas casetas de madera por más de 200 módulos comerciales.
En sus inicios, tenían una cuota mensual de RD$600, pero actualmente el monto asciende a RD$1,200, como parte del mantenimiento y la gestión del nuevo lugar de trabajo.
Además de la reorganización de puestos, el proyecto incluyó una renovación integral de la infraestructura urbana: se restableció el sistema de drenaje pluvial y cloacal, se adoquinó la calle, se mejoró la iluminación y se instalaron nuevos mobiliarios urbanos.
Para los buhoneros y residentes esto significó un “ganar-ganar”. “Esto no solo ha impactado al comercio, sino a todos los residentes, porque aquí la mayoría de los edificios no tenían drenaje, no tenían baño y aquí se le organizó todo”, expresó José Méndez, quien representó a los comerciantes durante el desarrollo del proyecto.













