Uno de los problemas de finanzas personales más comunes, especialmente entre personas asalariadas, incluso, con sueldos relativamente buenos, es la acumulación de deudas que con el tiempo van absorbiendo prácticamente todo su presupuesto, además de las implicaciones emocionales que esto arrastra.
En los casos en que se tienen diversas deudas, algunas pequeñas y otras no tanto, surge la idea de consolidarlas, una estrategia que básicamente implica tomar un préstamo por el equivalente a las deudas dispersas actuales, saldarlas todas y quedarse con una sola. Eso es una especie de reestructuración de deuda.
Uno de los beneficios es que se tendrá un solo pago, con un monto mensual a pagar menor que la suma de las deudas anteriores juntas y con plazos posiblemente más cortos, lo que ofrece más tranquilidad y facilidad de administración de los recursos disponibles.
El tema está en que la consolidación de deuda no se puede hacer a la ligera. Es preciso determinar bien lo que se quiere hacer y ver las alternativas más factibles. A eso se agrega el hecho de que se requiere de un acompañamiento, pues, generalmente, quien tiene muchas deudas acumuladas es porque no se ha disciplinado.
Es frecuente ver que alguien con deudas tomó un préstamo para consolidar y al cabo de un tiempo se encuentra con que tiene las mismas deudas, más la que tomó para hacer la consolidación, por lo que su problema ahora es mayor.
Por eso, cuando se decide consolidar deudas, también hay que estar consciente de que se iniciará un cambio drástico en la forma de administrar sus finanzas. Por ejemplo, supongamos que usted tiene tres tarjetas de crédito, todas hasta el tope de deudas, además de un crédito por la compra de algún electrodoméstico y un préstamo personal pequeño que tomó hace unos meses. En ese caso usted tiene cinco deudas.
Si va a hacer una consolidación de esas deudas, lo ideal es que sea para eliminarlas todas, es decir, saldará el crédito del electrodoméstico, el préstamo personal pequeño y “cancelará” las tres tarjetas de crédito. Sí. A partir de ese momento, usted debe darse un respiro y quedarse sin tarjetas de crédito durante un período de al menos un año.
Esto así, porque si lo que hace es saldar las tarjetas y se queda con ellas, volverá a endeudarse por igual, pues sus hábitos de consumo no habrán cambiado y eso le hará volver al mismo problema, con el agravante de que también tendrá que pagar las cuotas de la deuda que tomó para hacer la consolidación que resultó fallida.
Hay ocasiones en que el préstamo para consolidar deudas es prácticamente administrado por el banco que lo concede, es decir, que en lugar de entregarle el dinero a usted para que salde sus compromisos, lo que hace es emitir los montos de saldo a cada acreedor de manera directa, de forma que se asegura de que todo ha sido saldado.
Sin embargo, en muchas ocasiones lo que hace la persona es que toma el préstamo para consolidar, recibe el depósito total en su cuenta y de ahí, debe tomar ese dinero para hacer los saldos de las deudas que pretende eliminar. Si no tiene la suficiente fuerza de voluntad y disciplina, es posible que se sienta tentado a utilizar el dinero para otros gastos y deje incompleta la consolidación.
Esa es la razón por la que se recomienda un acompañamiento, ya sea de un asesor financiero o de algún pariente o amigo (ojo: debe ser alguien responsable, serio y disciplinado), quien le puede motivar y ayudar a hacer esa consolidación y no desviar el dinero que tomó prestado hacia otros asuntos distintos al objetivo inicial.
Conozco personas que han tomado préstamos para consolidar deudas y ahora tienen las mismas deudas más el préstamo de la consolidación. Un problema peor. Entonces, tome en cuenta que la decisión de consolidar deudas lleva consigo un alto nivel de responsabilidad, un proceso de abstención de gastos y consumos innecesarios y un período durante el cual se quedará sin tarjetas de crédito. Todo esto, hasta lograr el nivel de equilibrio financiero necesario.
El préstamo para consolidar deudas se toma para corregir un error (acumulación de deudas) que se supone no debe volver a cometer, por lo que tiene que contener sus niveles de consumo, restringirse y concentrarse en resolver su situación. No importa el qué dirán; lo importante es lo que usted necesita resolver.





