[dropcap]L[/dropcap]a avenida Duarte y sus calles aledañas, sobre todo en el entorno de la París, acogen a decenas de ciudadanos venezolanos que se dedican a la venta de jugos y empanadas. Los nuevos buhoneros —que compiten con haitianos y dominicanos— son migrantes expulsados de su tierra por la crítica situación económica que padece su país y que se suma a los conflictos políticos arrastrados desde que el 2 de febrero de 1999 empezó el régimen del fenecido Hugo Chávez, ahora bajo la tutela de su sucesor, Nicolás Maduro.
Desde 1999, cuando Chávez (julio 1954-marzo 2013) llegó a la Presidencia por voto popular (encabezó un intento de golpe de Estado en febrero de 1992), entraron por los aeropuertos dominicanos 1,111,896 venezolanos y salieron 1,087,363, un total de 24,533 menos que los que llegaron, según el Banco Central (BC).
Estas cifras oficiales, sin embargo, resultan imprecisas para saber el número total de nuevos inmigrantes de la citada nación. De acuerdo al BC entre enero y noviembre de 2015 entraron al país por los aeropuertos 142,046 venezolanos. En ese mismo período de 2016 el número aumentó en un 9.6%, equivalente a 13,628 pasajeros, para situarse en 155,674.
El Instituto Nacional de Migración (INM-RD) promete realizar un estudio para evaluar la presencia de venezolanos en el país. Su directora, Florinda Rojas, observa que las entradas de pasajeros “no necesariamente se refieren a personas específicas, ya que hay que tomar en cuenta que una misma persona puede hacer varias entradas a lo largo de un año”.
La funcionaria reconoce, sin embargo, que “una comparación de los registros de entradas y salidas de los últimos años revela un aumento en el flujo de venezolanos pero no en la estadía en el país”.

La Primera Encuesta Nacional de Inmigrantes en República Dominicana (ENI-2012), aplicada hace cuatro años por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), registró 524,632 nacidos en el extranjero, de los que 3,434 eran venezolanos: 1,798 mujeres (52.3%) y 1,637 hombres (47.7%).
En estos momentos República Dominicana registra 7,062 migrantes de Venezuela, de los 415,564 extranjeros calculados con base a cifras del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (Undesa), según el estudio “Estado de las migraciones que atañen a la República Dominicana 2015”, difundido hace poco por el Centro para la Observación Migratoria y el Desarrollo Social en el Caribe (Obmica).
El estudio señala que la Dirección General de Migración entregó 3,904 residencias temporales en 2015, de las cuales 301 (7.7%) favorecieron a venezolanos; 1,082 (27.7%) a estadounidenses; 425 (10.9%) a chinos; 315 (8%) a españoles y 251 (6%) a haitianos.
Un pasaje barato
De acuerdo a la ONE entre 2011 y 2015 Venezuela presentó un crecimiento interanual de 35% en cuanto a flujo de viajeros hacia República Dominicana, por encima del 20% de crecimiento de América del Sur, región de la que ingresaron 2,470,940 pasajeros: 546,066 (22%) de Argentina; 499,671 (20%) de Brasil; 468,409 (19%) de Venezuela; 353,219 (14%) de Colombia y 261,464 (11%) de Chile.
La nueva corriente migratoria de América del Sur comienza a organizarse en la Asociación de Venezolanos en República Dominicana, presidida por Román Briceño, propietario del restaurante La Placette, ubicado en Piantini, en la capital. “Estimamos que somos un poco más de 20,000 venezolanos haciendo vida en República Dominicana, aunque hay una población flotante que va y viene y otros que hacen turismo”, explica el inversionista.
“Es decir, hay unos 20,000 establecidos y otros 25,000 entrando y saliendo; yo, por ejemplo, estoy aquí desde 1998”. Briceño recuerda que, aunque el precio de un pasaje aéreo Caracas-Santo Domingo varía mucho “producto de las distorsiones macroeconómicas”, el año recién pasado sus compatriotas llegaron “a conseguirlo de ida y vuelta hasta en 40 dólares”. “Hoy en día —lamenta— el más económico cuesta alrededor de 300 dólares”.
Explica que un venezolano solo debe comprar una tarjeta de turista de US$10 para ingresar a República Dominicana, la cual le permite permanecer 30 días, aunque se puede quedar 90 si cubre el costo de una multa de hasta US$100. Luego, al salir, debe pagar US$83 en impuestos y tasas aeroportuarias.
Mauricio Rivas, de 24 años de edad, oriundo de Acarigua, del Estado Portuguesa, vino el 9 de octubre pasado. Cuenta que dos días antes pagó por el boleto aéreo 60,000 bolívares, que en ese entonces eran unos 60 dólares.
“Parece poco, pero para los venezolanos es mucho, porque en ese entonces conseguir 60 dólares costaba, ya que el sueldo mínimo era de 24,000 bolívares, los cuales venían siendo 24 dólares; hoy en día el sueldo mínimo se ubica en 14 dólares por la hiperinflación”, dice el joven que estudiaba Relaciones Industriales, había obtenido una licenciatura en “Entrenamiento Deportivo” y, además, jugaba baloncesto.
Su boleto aéreo venció y lo renovó para el próximo año. Pero aún así piensa acumular dinero y salir a otro país. “Yo no pienso regresar a Venezuela, voy a utilizar a República Dominicana como un trampolín para ver qué puedo lograr en otro país”, confiesa Rivas.
Deterioro económico de Venezuela
“Venezuela atraviesa una severa estanflación (estancamiento más inflación)”, afirma el Banco Mundial al analizar la situación de esa nación. “El PIB se contrajo por encima del 10% en 2016, lo cual implica una contracción acumulada del producto de más del 20% desde 2013”, añade. Deplora que el consumo privado “ha colapsado, a medida que una inflación desbocada erosionaba los ingresos”.
El organismo sostiene que a esa situación se añade un desplome en las inversiones, socavadas por las distorsiones y la incertidumbre generalizadas, lo cual genera una contracción del capital accionarial. “La drástica reducción de la demanda interna ha estado acompañada por el colapso de las importaciones”, indicó el BM en octubre pasado.
Hospitalidad
Román Briceño explica que la Asociación de Venezolanos en RD se empezó a formar en febrero 2016 y quedó registrada en julio. Dice que la organización, que facilita el contacto directo entre unos 1,500 personas, busca apoyar a los migrantes, desde los buhoneros de las calles hasta los inversionistas de empresas y negocios. Confía en que la comunidad se desarrollará y asegura que a República Dominicana llegan venezolanos que trabajaban en empresas que operaban para la región y movieron sus oficinas y su personal a otros países.
“El venezolano no es un emigrante natural. Yo salí, digamos, a expandir mercado, pero la mayoría sale por problemas económicos o por la inseguridad y quieren desarrollarse, buscar mejor futuro”, dice Briceño, quien pondera como positiva la acogida de RD a sus compatriotas.
Otras oleadas de inmigrantes importantes en la historia de RD
Haitianos
Son los inmigrantes más numerosos en República Dominicana. El periodista y diplomático Pastor Vásquez plantea en su libro “Éxodo: un siglo de migración haitiana hacia República Dominicana” que para 1935 (dos años antes de la matanza de 1937) había 60,000 en el país. En 1952 el dictador Trujillo firmó el acuerdo para la contratación de braceros haitianos para el corte de la caña con el presidente haitiano Paul Magloire. Aunque el convenio expiró en 1958, “las contrataciones se siguieron haciendo en base a ese convenio hasta noviembre de 1966 cuando los gobiernos de François Duvalier y Joaquín Balaguer firmaron, en Puerto Príncipe, un acuerdo para la contratación de jornaleros temporeros”.
Españoles
El primer grupo de 4,500 inmigrantes de España llegó en 1939. Eran intelectuales y profesionales que huían de un país en guerra y fueron distribuidos por la dictadura de Trujillo en asentamientos agrícolas de Dajabón, Pedro Sánchez, Villa Trujillo, San Rafael del Llano, Guanito y Medina, afirman Constancio Cassá en su libro “Más relatos sobre Constanza”. La segunda oleada arribó en 1955 y 1956 y trajo 4,241 españoles. La mayoría fueron asentados en Baoba del Piñal, Constanza, Guanito, Vallejuelo, Azua y Duvergé. Algunos trabajaron en construcciones públicas de la capital. Desde 1990 vienen por cuenta propia algunos profesionales españoles expulsados por el desempleo y la crisis económica en la nación europea.
Chinos
Mu-Kien Adriana Sang explica que la migración de chinos al Caribe se concentró en Cuba y RD. En junio de 1847 llegaron 200 a La Habana. “La cantidad que traía el barco era mucho mayor, pero más de la mitad murieron en el trayecto, porque no pudieron soportar las condiciones infrahumanas”, escribió la investigadora en una serie de artículos. Habían sido engañados por contratistas españoles que prometieron emplearlos como colonos. “Solo hicieron pisar tierra, para enviarlos a las plantaciones y tratados como esclavos”. En 1959 después que Fidel Castro tomó el poder se sumaron a los cubanos que huyeron a Estados Unidos o partieron hacia RD y Venezuela porque el gobierno revolucionario había expropiado sus bienes.
Japoneses
El investigador Alberto Despradel explica: “A mediados de la quinta década del siglo pasado, después de la derrota del Japón en la Segunda Guerra Mundial, como consecuencia de la enorme destrucción de sus capacidad productiva y el retorno de millones de expulsados de Manchuria, Taiwán y Korea, y viviendo una profunda crisis económica y social, el gobierno promovió como válvula de escape a las tensiones socioeconómicas proyectos migratorios que favorecieron el traslado organizado de decenas de miles de ciudadanos japoneses a diferentes países entre ellos República Dominicana”. Trujillo recibió cerca de 2,000 japoneses que aportaron al desarrollo agrícola en Manzanillo, Dajabón, Jarabacoa y Constanza.
Cubanos
En República Dominicana residen 3,841 cubanos, según Obmica. Los cubanos vienen hace varias décadas utilizando el país como puente para llegar a territorio de EE.UU. La Armada Dominicana apresó 105 yoleros cubanos entre el 16 de agosto y el 31 de diciembre de 2016. Pero el país recibió de Cuba una emigración anterior diferente a la que huye del régimen de los presidentes Castro (Fidel y Raúl). Sandra Mustelier Ayala recuerda, en un artículo publicado en el portal Acento, que “la industria azucarera dominicana tiene, en sus orígenes, el aporte de familias cubanas de renombre procedentes de La Habana, Santiago de Cuba y Camagüey, asentados en su mayoría, en Puerto Plata, San Pedro de Macorís y La Romana”.
Árabes
“Hacia 1886 desembarcó en tierra dominicana el primer grupo de inmigrantes árabes”, explica Orlando Inoa citando otros autores en su libro “Azúcar. Árabes, cocolos y haitianos”. Relata que los primeros árabes procedían del Líbano y luego de Siria. Eran jóvenes obligados a emigrar por la precaria situación política y social en sus países afectados por conflictos bélicos-religiosos. Cita el censo de 1920 que registra 1,316 árabes trabajando en el comercio (446), la agricultura (341), el azúcar (284) y en los puertos (245). Hoy en día se estima en más de 100,000 los descendientes de árabes.
Judíos
La colonia de judíos que se asentó en República Dominicana en Sosúa impulsó el desarrollo agropecuario de ese municipio de Puerto Plata, en donde los migrantes fundaron los conocidos productos lácteos Sosúa. Un grupo de 800 inmigrantes se estableció en la zona luego de que en 1938 la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo ofertó en la conferencia de Evian, Francia, la posibilidad de recibir hasta 100 mil refugiados judíos que huían del régimen nazi de Adolf Hitler. Los historiadores coindiden en que con el gesto el régimen de Trujillo buscaba contrarrestar la andanada diplomática internacional desatada contra República Dominicana tras la matanza de haitianos que había impulsado la dictadura en la zona fronteriza en 1937.
Húngaros
El investigador Constancio Cassá recuerda, en uno de sus libros sobre Constanza, que los húngaros habían luchado junto a los alemanes en Rusia durante la Segunda Guerra Mundial. Tras la derrota de Alemania, unos 34,000 húngaros se refugiaron en Austria y la ONU, ante el problema de sobrepoblación, buscó asentarlos en diversos países. La dictadura de Trujillo ofreció aceptar hasta 20,000 y el 5 de mayo de 1957 llegó un grupo de 582 y fueron asentados en Duvergé y en la localidad La Sabina, de Constanza. Estos migrantes provocaron muchos pleitos, entre ellos y con los dominicanos, y presionaron hasta ser retornados a Austria o reubicados en países como Estados Unidos, Perú, Venezuela, Brasil, Argentina y Chile, según Cassá.











