El sector empresarial, incluyendo desde pequeñas hasta grandes empresas, ha jugado un papel estelar en el desarrollo de los países en los últimos 100 años. Así lo destacó Marc Canal, coautor del libro “Un siglo de abundancia” (A Century of Plenty) y Associate Partner en McKinsey España, al asegurar que “es en buena parte el héroe del progreso, en el sentido de que es en la empresa donde ocurren la mayoría de las cosas”.
El investigador sénior del McKinsey Global Institute (MGI) agregó que “en la empresa es donde se juntan una serie de cerebros, de personas, de ideas, y de donde sale buena parte de la innovación, buena parte de la inversión y buena parte de la tecnología”.
Además del papel del sector empresarial, Canal destacó que el Estado tiene un rol importante: debe incentivar la inversión en investigación y desarrollo (I+D) y la provisión de infraestructuras. No obstante, precisó que “la mayoría del progreso, en buena parte, depende de las empresas”.
Citó un estudio realizado en McKinsey que establece que, en Estados Unidos y algunas economías avanzadas, “unas pocas empresas, de hecho, el 5% de las empresas de un país, pueden llegar a mover el 80% de su productividad”.
Sin embargo, en un contexto global de alta inflación, guerras, avances tecnológicos y, en algunos casos, falta de mano de obra cualificada, se hace necesario que las empresas y el Estado trabajen en conjunto para seguir impulsando el desarrollo.
Para ello, sugirió que, en lugar de pensar únicamente en recortar costes y ser eficientes, se piense más en cómo “generar nuevos productos y servicios, buscar formas distintas de trabajar u organizar sus procesos e innovar en ellos, reasignar su inversión de forma rápida y eficiente hacia las partes de la economía que son más rentables, que crecen más o que tienen mayor potencial y mayor valor”.
Políticas públicas
Al cuestionarle sobre cuáles serían las políticas públicas en las que el Estado debería poner foco, Canal resaltó la necesidad de diseñar un sistema educativo que se adapte al avance actual, ya que es el “proveedor principal de educación”.
Además, llamó a enfocar la inversión en el desarrollo de infraestructuras, “ya que son, al final, un multiplicador de productividad, porque nos permiten también tener una urbanización ordenada. La mayoría de la productividad, del crecimiento y de las ideas ocurren en ciudades”.
Señaló que, si las ciudades funcionan “bien”, “los cerebros pueden unirse y multiplicarse, y crear nuevas ideas, nuevos productos, nuevos negocios”. También precisó que, para ello, se requiere una mayor inversión en I+D.
Canal agregó que una de las decisiones que deben tomarse es crear sistemas burocráticos más amigables con los inversionistas, ya que es clave para su atracción. Al momento de diseñar una regulación, invitó a pensar si esas decisiones “aumentan o disminuyen la inversión”.
“No digo que la respuesta siempre tenga que ser: si aumenta, bien, y si disminuye, mal”, aclaró, al destacar que “un gobierno toma muchas decisiones”. Sin embargo, puntualizó que sí es importante que la medida garantice la seguridad jurídica en el país.












