A pesar de que la inteligencia artificial (IA) genera preocupación en algunas personas en el ámbito laboral por temor a ser desplazadas, su avance también genera expectativas positivas. Incluso, en República Dominicana el 73.3% de la población la ve como una aliada para abrir nuevas oportunidades laborales.
Así lo indica el estudio “Oportunidades de la Inteligencia Artificial para Potenciar el Desarrollo Humano en República Dominicana“, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), al señalar que el uso de la IA es cada vez más frecuente en el país, ya que casi siete de cada 10 encuestados (68.9%) la utilizan más de una vez a la semana.
El estudio, que recoge la opinión de más de 1,200 personas en el país, detalla que los usos de esta herramienta son diversos, tales como los estudios (47.4%), el trabajo (37.3%), el acceso a servicios públicos en educación, salud y bienestar (33.6%) y los servicios financieros (31.3%); asimismo, destaca el uso de la IA para actividades económicas. Por ejemplo, entre los servidores públicos, el uso de la IA con una frecuencia de “más de una vez por semana” alcanza el 67.1%.
“En los segmentos de personas estudiados se observa que la penetración de las aplicaciones de IA es extensiva en todos los niveles socioeconómicos, entre los profesionales del sector público y privado, en áreas geográficas urbanas y rurales y en ambos géneros”, destaca el informe del PNUD.
El informe subraya que, para el país, los resultados del sondeo muestran que la IA tiene un gran potencial para promover el ejercicio de derechos económicos y sociales, al acercar a la población a los servicios y facilitar la reducción del tiempo para encontrar soluciones en educación, salud, inserción laboral, seguridad social y aseguramiento, entre otros ámbitos.
Asimismo, señala que el 33.6% de los entrevistados hace uso de herramientas de IA para acceder a servicios públicos digitales, como chatbots de salud, para escalar demandas y denuncias, solucionar problemas en los servicios y facilitar trámites legales y administrativos. Este último indicador es más elevado en el segmento de adultos de 36 años o más (44.5%) que en el de jóvenes de 15 a 35 años (26%).
Respecto a su uso, sostiene que la IA no es intrínsecamente buena ni mala: puede ampliar las libertades humanas o restringirlas, dependiendo de cómo se diseñe, implemente y regule. La clave, subraya, radica en empoderar a las personas para que sean sujetos activos, y no objetos pasivos, en la transformación digital.













