El mercado de valores dominicano está viviendo una transformación silenciosa, pero profunda. Cada vez más jóvenes deciden pasar del ahorro tradicional a la inversión, motivados por una mayor oferta educativa, procesos digitales más ágiles y un entorno regulado que busca acercarse a las nuevas generaciones.
Según datos analizados por la Superintendencia de Mercado de Valores de la República Dominicana (SIMV), con informaciones del Depósito Centralizado de Valores, S.A (Cevaldom), el 31.9% de los millennials en el país es titular de una cuenta de valores. Además, el 6.5% de los jóvenes de la generación Z ya participa activamente en el mercado. Aunque esta última cifra corresponde a un grupo más joven, refleja un involucramiento temprano que marca una tendencia positiva.
De acuerdo con la información, que toma como referencia a las personas entre 15 y 35 años conforme a la clasificación de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) y la Ley General de Juventud 49-00, la participación juvenil casi se duplicó en el último quinquenio. En el período 2020–2025 pasó de 23.6% a 45%.
El crecimiento más pronunciado se registró entre 2022 y 2023. Según la SIMV, esto coincide con la expansión de canales digitales de inversión y la implementación de procesos de onboarding simplificados, tras la emisión de la Resolución de Onboarding Digital, el marco normativo y tecnológico que permite a empresas, especialmente financieras, registrar, validar e incorporar clientes, proveedores o empleados de forma remota y digital.
No obstante, desde 2024 la proporción se ha mantenido estable, lo que sugiere una etapa de consolidación. La información suministrada por la SIMV a elDinero detalla que en 2025 casi la mitad de los nuevos inversionistas inscritos (45%) tiene entre 15 y 35 años, confirmando que la juventud se ha convertido en el segmento más dinámico del mercado local.
Obstáculos
Pese a este crecimiento, todavía existen barreras que impiden que más jóvenes se integren al mundo de las inversiones. La SIMV explica que uno de los principales obstáculos es la percepción de que invertir es “solo para expertos”. Esta idea genera inseguridad y lleva a pensar que se necesita un conocimiento técnico avanzado para comenzar.
También influye la escasez de educación financiera. Muchos jóvenes no han recibido orientación sobre cómo funciona el mercado de valores en el país ni cómo dar el paso del ahorro a la inversión. Este desconocimiento puede traducirse en desconfianza o en la percepción de que perderán dinero, cuando en realidad se trata de un sistema regulado y supervisado.
Otro mito frecuente es creer que se requiere mucho dinero. Sin embargo, hoy es posible iniciar con montos relativamente accesibles, incluso alrededor de RD$10,000, dependiendo del instrumento y de las condiciones establecidas por el intermediario autorizado. Por eso, la SIMV asegura que “estos obstáculos y mitos giran alrededor de barreras psicológicas más que reales”.
Frente a estos desafíos, a través del programa ProInversionista, la institución desarrolló una guía de herramientas para inversionistas, llamada Toolkit. Esta cuenta con diversos recursos para tomar decisiones informadas y optimizar inversiones.
A esto se suma la Escuela del Mercado de Valores, que ofrece diez cursos gratuitos, desde contenidos introductorios hasta programas especializados en fondos de inversión, fideicomisos, riesgos y prevención de lavado de activos.
Asimismo, según la información suministrada por la institución, el equipo de ProInversionista realiza visitas a colegios, liceos y universidades para impartir charlas introductorias sobre ahorro e inversión. Durante el 2025, las jornadas alcanzaron universidades como la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Institución primogénita de Acción Pro-Educación y Cultura (APEC), Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), Universidad Iberoamericana (Unibe) y el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec).
Además, cada año el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) realiza la Semana Económica y Financiera, donde se ofrece la charla “Conociendo el Mercado de Valores”.
Impacto
Una cultura de inversión temprana puede tener efectos significativos tanto a nivel individual como al país. Cuando más jóvenes participan en el mercado, se amplía la base de inversionistas y se fortalece la capacidad del sistema financiero para canalizar recursos hacia sectores productivos. Esto contribuye al crecimiento económico y a la generación de empleo.
En el plano personal, iniciar temprano permite aprovechar el interés compuesto. Incluso montos pequeños pueden crecer de manera considerable con el paso del tiempo, facilitando la construcción de patrimonio y el logro de metas como estudios, vivienda o emprendimientos.
¿Cómo iniciar?
Para un joven que desea iniciar, según la SIMV, el primer paso es contar con una cuenta bancaria activa a su nombre. Luego, es fundamental definir objetivos financieros y el horizonte de inversión. Puede ser ahorro para estudios, compra de vivienda, capital para emprender, retiro, entre otros.
El siguiente paso es acercarse a una entidad autorizada por la institución, ya sea un puesto de bolsa o una sociedad administradora de fondos, donde se realizará una evaluación de perfil para determinar tolerancia al riesgo, capacidad económica y metas personales.
De acuerdo con la institución, esta evaluación es obligatoria y permite que las recomendaciones estén alineadas con la situación financiera del inversionista. Con el perfil definido, se presentan opciones compatibles, desde instrumentos conservadores hasta alternativas diversificadas.
Tras dar los primeros pasos, es importante seguir avanzando, mantener disciplina y buscar orientación confiable continua.











