La educación, la formalidad del empleo y el tamaño de las empresas figuran entre los principales factores que determinan el nivel salarial en la República Dominicana, de acuerdo con el informe “Perspectivas del mercado laboral”, presentado por la Confederación Patronal (Copardom).
Según el informe, completar el ciclo de educación universitaria aumenta el salario de un trabajador en un 86%, lo que evidencia una brecha significativa frente a quienes solo poseen niveles educativos básicos o técnicos. El análisis señala, además, que cada año adicional de educación incrementa el salario en aproximadamente un 5.7%.
La investigación destaca que, en contraste con el peso de la educación, la experiencia laboral acumulada tiene un impacto marginal en el incremento de los ingresos, aportando apenas un 3.6% adicional por cada año de labor. Esta métrica sugiere que el mercado laboral dominicano premia la especialización técnica y profesional por encima de la permanencia en los puestos, lo que obliga a revisar las políticas de capacitación continua.
“Los resultados son claros: sin inversión no es posible generar empleo privado formal; pero sin educación y competitividad tampoco es posible mejorar las remuneraciones de nuestros trabajadores”, aseguró Laura Peña Izquierdo, presidenta de Copardom.
Peña Izquierdo resaltó que el país ha presentado avances en los últimos años. Sin embargo, aún existen retos, como mejorar los niveles de productividad, avanzar hacia mayores niveles de formalidad laboral, fortalecer la formación del talento humano y la adaptabilidad a las transformaciones tecnológicas que están redefiniendo el trabajo en todo el mundo.
En lo relativo a la estructura del empleo, Copardom subraya que la formalidad laboral no solo garantiza seguridad social, sino que también representa una ventaja salarial del 30% respecto del sector informal. A pesar de este beneficio, el estudio alerta sobre la persistencia de niveles críticos de informalidad en sectores neurálgicos de la economía nacional, como la agricultura, que registra un 91%, y la construcción, con un 86% de trabajadores fuera de los registros legales.
El análisis territorial también expone disparidades acentuadas: sitúa a la región Este con una ventaja salarial del 5% por encima de la media, mientras que la región Sur enfrenta el escenario más precario, con ingresos un 16.7% inferiores al promedio de referencia.
Esta desigualdad geográfica se combina con una brecha de género que persiste de manera estructural, en la que las mujeres perciben, en promedio, un 20% menos de ingresos que sus pares masculinos en igualdad de condiciones.
Respecto al tamaño de las unidades productivas, el informe de Copardom establece que las empresas con más de 100 empleados son las que ofrecen las mejores condiciones remunerativas y concentran el 64.6% de la ocupación formal en sectores específicos.
Este dato pone de manifiesto el reto que enfrentan las pequeñas y medianas empresas para competir en la atracción de talento humano cualificado debido a sus limitaciones en la estructura de costos.
El estudio también analiza la sensibilidad del empleo ante variables macroeconómicas y señala que, en sectores como la manufactura, el aumento del salario formal puede impactar negativamente la demanda de puestos de trabajo si no va acompañado de mejoras en la productividad. Asimismo, señala que el crecimiento del producto interno bruto (PIB) real es el principal motor de la demanda de empleo privado, aunque este dinamismo se ve condicionado por las restricciones del sistema educativo.
El informe concluye que, sin una mejora sustancial en la calidad de la enseñanza y una mayor vinculación entre la academia y las necesidades empresariales, el crecimiento económico no logrará traducirse plenamente en bienestar social.
Implicaciones
El estudio de Copardom precisa que se necesitan estrategias para reducir la desigualdad salarial entre hombres y mujeres, como la transparencia en los sueldos y la promoción del liderazgo femenino. Además, indica que es importante desarrollar políticas económicas para equilibrar las oportunidades entre las diferentes zonas del país.
Una de las observaciones que brinda el informe publicado por el gremio que agrupa a los empleadores es que los empleados en empresas más grandes reciben mejores salarios, lo que podría incentivar la atracción de inversión en grandes corporaciones. Por otro lado, las pymes pueden necesitar incentivos para mejorar su estructura salarial y su competitividad.
Laboral
Copardom reunió a los actores del sector productivo y gubernamental en el encuentro-conferencia “Perspectivas del Mercado Laboral: Un análisis para la sostenibilidad empresarial”, evento que sirvió de plataforma para la presentación de una nueva hoja de ruta que busca alinear el crecimiento económico con la creación de empleos de calidad.
La apertura del encuentro estuvo a cargo de Lissette Dumit, vicepresidenta ejecutiva de Copardom, quien ofreció la bienvenida y trazó el marco estratégico del encuentro. Durante su intervención, Dumit resaltó la importancia de entender la relación entre el dinamismo económico y el mercado de trabajo, vinculando directamente estas variables con la aspiración nacional de duplicar el producto interno bruto hacia el año 2036.
En el turno de las palabras institucionales, Laura Peña Izquierdo, presidenta de Copardom, enfatizó la necesidad de dotar al sector empresarial de herramientas tecnológicas avanzadas para la toma de decisiones. En este contexto, se realizaron intervenciones clave por parte del ministro de Trabajo, Eddy Olivares y de César Dargam, vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep).













