¡Felicidades! Su empresa logró adquirir a un competidor importante, duplicando su cartera de clientes. Mercadeo está ansioso por explotar la nueva cartera, sin embargo, los analistas le reclaman que la data de los nuevos clientes está dispersa en varios sistemas que no conocen y que la calidad no es muy buena. ¿Qué ha pasado? ¿La adquisición no resultó ser lo que esperaba?
Durante periodos de crisis económica como en la que actualmente vivimos, las empresas entran en modo de sobrevivencia, conservando capital a través de estrategias de reducción de costo y desinversión de activos no esenciales. Algunas empresas visionarias lo toman como una oportunidad para involucrarse en actividades de fusiones y adquisiciones (M&A por sus siglas en ingles) para unirse con, o adquirir otras empresas, buscando defender sus mercados y acelerar su recuperación luego de la crisis. Como resultado de un M&A, las finanzas y operaciones de dos o más empresas deben ser integradas. En las sombras de estos protagonistas del M&A se encuentra otro tipo de integración que puede provocar dolores de cabeza si no se gestiona correctamente. La integración de los datos, práctica poco apreciada por los altos ejecutivos pero que es crítica para el éxito de la empresa unificada. Asimismo, el éxito de esta integración radica completamente de una buena gestión de datos maestros.
Según el Data Management Association (DAMA), organización líder en conocimientos de datos, la gestión de datos maestros es “gestionar datos compartidos para conocer objetivos organizacionales, reducir riesgos asociados con la redundancia de datos, asegurar alta calidad, y reducir los costos de la integración de datos.”
Un problema típico de grupos empresariales que no gestionan sus datos maestros correctamente, muchos formados por M&A, es que cada unidad de negocio maneja sus clientes en sistemas independientes y cada una cuenta con su propia versión de la verdad.
¿Qué pasa si la data de clientes no se encuentra centralizada?
Una campaña de mercadeo para ventas cruzadas está destinada a fracasar cuando se desconoce la variedad de productos que un cliente mantiene a nivel de grupo empresarial. Asimismo, cumplir con nuevas regulaciones de privacidad de la información se convierte en un dolor de cabeza cuando la data sensible de un cliente se encuentra perdida en varios sistemas.
Entre muchas otras, estas ramificaciones son suficientes para impulsar la gestión de los datos maestros dentro de una organización. Un primer caso de uso típico para datos maestros, la creación de una vista 360° del cliente, busca unificar toda su información crítica en un repositorio centralizado.
¿Qué tan difícil es hacer esto en mi empresa?
Es importante mencionar que el desarrollo de la gestión de datos maestros debe formar parte de una estrategia más amplia de gobierno de datos. Hacer uno sin el otro es como comprar un carro sin antes tener la calle en donde conducirlo.
No obstante, el esfuerzo necesario para gestionar los datos maestros dependerá de la cantidad y complejidad de datos que se buscan integrar. En el caso de medianas empresas es posible realizarlo con algo de programación, sin embargo, para grandes organizaciones que mantienen cientos de miles de clientes, se requiere una herramienta especializada que ayude a automatizar la gestión.
A pesar de las diferencias en tamaño, todas las compañías siguen el mismo proceso de implementación. El objetivo es identificar aquellos registros que correspondan a una misma entidad (cliente, producto, suplidor, etc…), determinar cuál de los registros describe mejor a esta entidad, consolidarla en un registro único y facilitar esta fuente consolidada a los usuarios del dato dentro de la organización.
Un primer instinto es delegar este desarrollo al departamento de tecnología. Aunque los encargados de tecnología forman una parte importante del esfuerzo, es imprescindible involucrar a las áreas de negocio en todo el proceso. Cuando el objetivo es crear datos maestros que serán consumidos por analistas del negocio, es importante que se incorpore toda la información del cliente que para ellos es relevante.
Todo esto puede sonar retador, pero el valor de este esfuerzo es indiscutible. Para aquellos casos más complejos, busquen asesorarse de especialistas en gobierno y gestión de datos que aseguren una implementación fluida y eficiente. En este mundo cada día más integrado, los datos valen dinero, empiecen a rentabilizar los suyos ahora.












