Todos los bancos centrales miembros del Consejo Monetario Centroamericano (CMCA) adoptaron, unos primero que otros, una postura de contracción del medio circulante desde septiembre, octubre y noviembre de 2021. Subir la tasa fue un imperativo para frenar la inflación.
La excepción ha sido Honduras. Contra pronósticos y transitando en contravía, las autoridades monetarias de este país, aunque parezca difícil de creer, no mueven su tasa de política monetaria (TPM) desde noviembre de 2020, lo que indica que este indicador lleva 37 semanas sin variación anclado en 3.0% anual.
La postura conservadora de Honduras, sin embargo, tiene más de una explicación. Su proyección de inflación se ubica entre un 5.0% y 6.0% para finales de 2023, según el CMCA con datos del Banco Central hondureño. En noviembre pasado, por ejemplo, el índice de precios al consumidor (IPC) se desaceleró a una tasa mensual de 0.21% (0.98%, doce meses atrás) siendo la más baja registrada para este mes de los últimos cuatro años.
Los datos establecen que la inflación interanual fue de 5.04% menor en 5.40 puntos porcentuales (pp) que la observada en el mismo mes de 2022. Las autoridades destacan que la contención de la presión inflacionaria obedece principalmente a las rebajas consecutivas en los precios internos de los combustibles de uso vehicular y doméstico. El rubro transporte, según el informe del IPC de noviembre, fue negativo, terminando en -1.31%.
Respecto al indicador mensual de actividad económica (IMAE), el Banco Central de Honduras reporta que a septiembre de 2023 experimentó un crecimiento acumulado de 3.6% y al compararlo con el mismo mes de 2022, reflejó un incremento en la producción de 4.5%.
Este comportamiento, señala, fue resultado de la evolución favorable de las actividades económicas agrupadas como servicios y bienes alimenticios, las que, en conjunto, han aportado para que el IMAE global registre tasas de crecimiento interanuales -desde mayo de 2023- por encima de 4.0%.
¿Por qué Honduras es la excepción? Los demás países de la región: República Dominicana, Costa Rica, Nicaragua y Guatemala tomaron la misma decisión respecto a la política monetaria con miras a frenar la inflación.
En el caso de Costa Rica, que llevó a su TPM a 9.0% entre septiembre de 2022 y enero de 2023, y República Dominicana, que la mantuvo en 8.50% entre octubre de 2022 y mayo de 2023, fueron las más agresivas. Hay que tomar en cuenta que estas dos economías están entre las más abiertas en la región y que sufren con mayor severidad los choques externos. Honduras responde de manera diferente.
Luego de adoptar una política monetaria más restrictiva que República Dominicana, Costa Rica comenzó un proceso de flexibilización progresiva que ha llevado su tasa de política hasta el 6.25%, es decir, ha desmontado 2.75 puntos porcentuales en su estrategia de contracción monetaria.
Aunque República Dominicana también ha seguido la línea de Costa Rica, las autoridades monetarias han sido menos abiertas a reducir la TPM en iguales proporciones, a pesar de la lenta respuesta de recuperación mostrada por la economía.
En su reunión de política monetaria de noviembre de 2023, el Banco Central dominicano (BCRD) decidió reducir su tasa de interés de política monetaria en 25 puntos básicos, disminuyendo de 7.25% a 7.00% anual. Esta medida, destacan las autoridades, toma en consideración la evolución reciente del entorno internacional y el comportamiento de la economía dominicana, especialmente de la inflación.
“Es importante resaltar que las perspectivas de la economía dominicana son positivas, tal como fuera reseñado recientemente por la agencia calificadora de riesgos Fitch, tomando en cuenta la fortaleza de sus fundamentos macroeconómicos y la resiliencia de los sectores productivos”, indica el BCRD en su comunicado de política monetaria de noviembre.
En lo que respecta Nicaragua, un país que mantiene la segunda TPM más alta dentro del CMCA, lleva 13 meses con un 7.0% de referencia. Sus autoridades, cuando todos los bancos de la región decidieron bajar los tipos de referencia, mantuvieron en 3.5% la tasa entre marzo de 2021 e igual mes de 2022, mientras que Costa Rica mostró la mayor agresividad hacia la baja, como lo hizo al alza, cuando entre junio de 2020, en plena pandemia, y noviembre de 2021, ancló los tipos de interés de referencia en 0.75%.
Respecto a Guatemala, sus autoridades monetarias también apostaron a bajas tasas entre junio de 2020 y abril de 2021 al fijarla en 1.75%. Esta nación tiene una alta dependencia de las remesas familiares. Hasta noviembre de este año, según datos del Banco Central, se habían recibido US$18,039 millones.
En su comunicado de política monetaria de noviembre, las autoridades guatemaltecas explican que, con base en el análisis integral de la coyuntura económica externa e interna, luego de evaluar el balance de riesgos de inflación, se decidió por unanimidad mantener en 5.00% el nivel de la tasa de interés líder de política monetaria.
La autoridad monetaria de Guatemala admite, sin embargo, que el ritmo de crecimiento económico (a nivel global) ha ido perdiendo impulso durante el segundo semestre del año, debido a los efectos rezagados del endurecimiento de la política monetaria y a la disminución de la confianza de las empresas y de los consumidores, en un contexto en el que persisten riesgos a la baja.
En el ámbito interno, la Junta Monetaria resaltó que la mayoría de los indicadores de actividad económica (IMAE, ingreso de divisas por remesas familiares y crédito bancario al sector privado), muestran un comportamiento acorde con la proyección de crecimiento económico para 2023 y 2024 (entre 2.5% y 4.5%).
Decisión hondureña
Respecto a Honduras, también ha habido un menor incremento en promedio de los precios del rubro de alimentos. Además, se destaca una moderación del ritmo de crecimiento de los precios en ciertos rubros como bebidas alcohólicas y tabaco, prendas de vestir y calzado y hoteles, cafeterías y restaurantes.
En cuanto a alimentos y bebidas no alcohólicas, el índice de esta categoría mostró un incremento mensual de apenas 0.68%, determinado por el aumento de precios en algunos alimentos de mayor demanda en la temporada navideña.
Según el Banco Central de Honduras (BCH), la razón por la que ese país tiene 37 meses sin variar su tasa de política monetaria es que la economía del país ha mostrado una recuperación gradual después de la crisis provocada por la pandemia de covid-19 y los huracanes Eta y Lota en 2020.
El BCH ha mantenido la tasa de política monetaria en 3.00% con el objetivo de estimular el crédito y la inversión, así como de preservar la estabilidad de precios y el tipo de cambio.












