El 40% de las mujeres entrevistadas conoce otra que ha sido víctima de agresión sexual. Así lo revela la “Encuesta nacional de agresiones sexuales contra las mujeres”, del Centro de Investigación para la Acción Femenina (Cipaf), con el apoyo de la Asociación Galega de Comunicación para o Cambio Social (Agareso).
Asimismo, los datos arrojaron que un 18% de las mujeres consultadas ha sufrido algún tipo de agresión sexual, mientras que un 90% reconoce las acciones de agresiones sexuales contra las féminas.
En el caso de los territorios levantados por residencia, la región metropolitana ostenta el mayor porcentaje, o sea, un 94.4%, y el menor nivel de conocimiento se revela entre las de la región este con 86.0%. Por zona de residencia, detalla el informe, se reflejan porcentajes similares entre la zona rural y urbana.
En cuanto al reconocimiento de acciones de agresión sexual entre las entrevistadas, el documento destaca que la violación (91.1%) tiene el porcentaje más alto, seguida de intento de violación (89.7%), no obstante, las de menor reconocimiento son sodomía e incesto, con 67.6% y 79.3% respectivamente. Por grupos de edad, señala la encuesta, siguen el mismo patrón de reconocimiento, al igual que por región y zona de residencia.
En términos de la percepción de las actitudes entre las entrevistadas hacia la aceptación de algunas acciones consideradas como agresiones sexuales contra la mujer, se evidencia a nivel general, que aproximadamente la mitad de las entrevistadas, un 46.5%, considera que los comportamientos asociados con la agresión sexual son “muy” extendidos, mientras que el 42.0% considera que estos comportamientos están “bastante” extendidos.
La investigación detalla, además, cómo las experiencias de agresión varían según la edad, el género y el entorno, indicando la necesidad de enfoques de prevención y apoyo diferenciados y específicos para cada grupo afectado. Asimismo, se ha identificado una falta general de conocimientos y recursos adecuados para abordar y prevenir eficazmente la agresión sexual, lo que resalta las deficiencias en las políticas públicas y las estrategias de intervención actuales.
El investigador a cargo de la misma, Joel Arboleda, señaló que es de preocupación que 40% de las mujeres entrevistadas diga conocer otra que ha sido víctima de agresión sexual. “Esto indica que este fenómeno permanece oculto y socialmente normalizado”, afirmó.
Asimismo, Aricel Peréz, también investigadora, recalcó la relevancia de propiciar cambios a nivel cultural en lo referente al modo como se valoran las agresiones sexuales.
En el acto de presentación, Lorena Seijo, coordinadora de AGARESO expresó que desde las organizaciones sociales que apoyan al movimiento feminista dominicano, se considera imprescindible la generación de conocimiento específico sobre las problemáticas que afectan a las mujeres.
“Dentro de esta convicción, la realización de investigaciones que contribuyan a focalizar las problemáticas, a dimensionar su magnitud y a determinar cuáles son las causas son imprescindibles para poder avanzar y hacer incidencia social y política. La falta de información siempre es la excusa perfecta para no actuar, para infravalorar los problemas y para seguir repitiendo los errores. Nosotras pretendemos que cada vez haya menos excusas para no actuar política y socialmente”, comentó Seijo.
Por su parte, Syra Taveras Pineda, directora ejecutiva de CIPAF afirmó que esperan que estas cifras sirvan para impulsar políticas públicas que permitan frenar la “pandemia de las agresiones sexuales”.
Agregó que “se debe desnormalizar las agresiones sexuales, insistir en la necesidad de una educación sexual integral en las escuelas y trabajar con toda la sociedad para que reconozcan cómo esta situación limita a las niñas y mujeres“.
Esta encuesta forma parte del proyecto “Mejora de las capacidades, las herramientas y las alianzas estratégicas de las mujeres dominicanas organizadas para contrarrestar la cultura de violencia sexual en el ámbito educativo, comunitario, político y mediático de RD”, que impulsa el CIPAF y la AGARESO, y es financiado por Cooperación Galega y la Xunta de Galicia.
Metodología
Los encargados de la investigación destacaron que se realizó un estudio descriptivo, retrospectivo y transversal con enfoque cuantitativo, llevado a cabo mediante encuestas cara a cara en hogares a mujeres mayores de 18 años, cubriendo tanto zonas urbanas como rurales en el territorio nacional.
La muestra
Utilizando un muestreo estratificado en dos etapas, se definieron estratos en las demarcaciones a estudiar y se distribuyeron encuestas entre las cuatro regiones del territorio nacional: sur, este, metropolitana y norte. Las personas que se entrevistaron se escogieron basándose en cuotas de edad y sexo, asegurando una muestra representativa y diversa, abordando esta temática desde una perspectiva integral. Asimismo, para el análisis se consideraron aspectos generales, grupos de edad, región y zona de residencia.
A partir de estos hallazgos, se han formulado recomendaciones clave destinadas a fortalecer los mecanismos de prevención, mejorar los servicios de apoyo a las víctimas y promover una mayor conciencia social sobre la agresión sexual.
Se enfatiza en la importancia de implementar programas educativos que aborden temas de consentimiento y respeto mutuo desde edades tempranas, así como la necesidad de mejorar la capacitación de los profesionales que intervienen en la detección y el tratamiento de casos de agresión sexual.
La investigación insta también a instituciones y responsables de políticas a adoptar medidas concretas basadas en los hallazgos y recomendaciones para combatir la agresión sexual y apoyar a las víctimas. La lucha contra la agresión sexual requiere un compromiso colectivo y sostenido para efectuar un cambio significativo y duradero.












