Por Cesarina Fabián, directora general de Hábitat para la Humanidad República Dominicana.
El acceso a la vivienda es una obligación constitucional intransferible y un derecho universal, contemplado en artículo 26 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos en la Constitución de la República Dominicana en su artículo 59, que establece que: “Toda persona tiene derecho a una vivienda digna con servicios básicos esenciales”. Sin embargo, aunque al menos dieciocho constituciones reconocen el derecho a la vivienda digna de manera directa, hay 95 millones en asentamientos informales.
Vivir dignamente es un derecho que habilita otros, porque si no tienes una vivienda no puedes ejercer tu derecho a la identidad, a la protección familiar o a la educación. Hay toda una serie de derechos que están muy interconectados con la vivienda porque es la base para que las personas puedan hacer efectivo su ejercicio.
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el hacinamiento afecta a más del 55% de los hogares urbanos pobres en República Dominicana. El Informe Básico del décimo Censo Nacional de Población y Vivienda y la Encuesta Hogares del 2023 indican que el déficit habitacional es mayor a un 1.4 millones de unidades con un déficit cualitativo de un 73% y 26% cuantitativo. De estas, se verifican con deficiencias estructurales de más de un 36% y alrededor de un 64% con deficiencias en algún servicio básico.
El Ministerio de la Vivienda establece los criterios que condicionan lo que es una vivienda digna. Dos de sus requisitos importantes son el de los gastos soportables y la asequibilidad. La Ley declara de prioridad nacional la mitigación del déficit, por lo que se enfoca en aumentar la producción de vivienda nueva y elevar la calidad de las existentes, bajo los criterios de vivienda digna, en base a principios de igualdad y no discriminación. Una vivienda adecuada debe contener ciertos servicios indispensables para la salud, la seguridad, la comodidad y la nutrición
El Sistema Nacional de Vivienda y Asentamientos Humanos Dignos, orienta la definición de los niveles de producción de vivienda y hábitat, su ubicación en el territorio, la selección de beneficiarios y ejecución, por parte de las instituciones públicas, privadas y sociales. Un modelo conformado por el Ministerio de la Vivienda, Obras Públicas, Turismo, Corporaciones de agua y alcantarillado o Dirección Nacional de Bienes Nacionales, entre otros, que busca reducir el déficit habitacional cuantitativo y cualitativo de viviendas.
Para Hábitat para la Humanidad República Dominicana, como organización sin fines de lucro en cuyo adn está el desarrollo y favorecimiento de viviendas dignas, elevar la calidad de los entornos como espacios que garanticen el desarrollo integral de las personas a través de los distintos tipos de intervenciones es fundamental. Ahora bien, el diseño de políticas públicas y acciones para fijar las condiciones necesarias para hacer efectivo el derecho a una vivienda digna y adecuada, con servicios básicos esenciales a todas las familias, es una responsabilidad de todos: sector público, privado, multilaterales y sociedad civil. Y es que, a través de esta visión conjunta, comprometida con el futuro la organización sigue abogando a través de su campaña global “Hogar es” a seguir abogando en cambiar las políticas y sistemas a nivel local con el fin de que los que residen en asentamientos informales tengan un lugar seguro al cual llamar hogar.
Confiamos en que todas las instancias involucradas para reconocer la vivienda como palanca fundamental en el progreso del desarrollo internacional y para que se comprometan a abordar las necesidades de vivienda en asentamientos informales, como una forma de avanzar en las prioridades internacionales de desarrollo en áreas como crecimiento económico, salud y educación. Estamos convencidos de que no hay nada más hermoso que trabajar para cambiar y acelerar las políticas y sistemas que garanticen un mundo más equitativo, donde cada persona tenga un lugar seguro al que llamar hogar.












