El Gobierno dominicano ha establecido un conjunto de metas a ser logradas al 2028. Entre estos objetivos hay uno que se destaca por el impacto que tendría en la población y es el que busca elevar la esperanza de vida al nacer y llevarla hasta 77 años, es decir, tres más de lo que tiene registrado la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para 2024, que son 73.9 años.
Pero aumentar la esperanza de vida al nacer requiere el mejoramiento de una serie de variables que van desde los temas de salud hasta lo que tiene que ver con la calidad de vida de la gente.
En efecto, lo primero que se requiere para alcanzar el propósito de aumentar los años promedio de vida en República Dominicana es garantizar que toda la población tenga acceso a servicios médicos esenciales sin enfrentarse a barreras económicas, lo mismo que reducir la mortalidad materna e infantil mediante el establecimiento de programas de atención a madres y recién nacidos.
También, la implementación de campañas de vacunación, detección temprana de enfermedades crónicas y programas de salud pública contra enfermedades trasmisibles como VIH/SIDA, ayudaría a expandir la esperanza de vida al nacer. Pero todo lo anterior precisa de un aumento significativo en la inversión pública en salud, así como de una articulación entre la salud pública y la privada.
Por igual, deben implementarse estrategias para fomentar entre la población estilos de vida saludables, como una dieta balanceada, ejercicio regular y evitar el consumo excesivo de tabaco y alcohol.
Adicionalmente, estas estrategias están supuestas a incidir en la prevención de enfermedades relacionadas con el agua, como la diarrea, que afectan principalmente a niños. Aquí será imprescindible la construcción de sistemas de alcantarillado, drenaje pluvial y tratamiento de aguas residuales. Para esto es fundamental aumentar la cantidad de recursos que se destinan a los fines mencionados.
Aunque muchos no observen una correlación allí, un aumento en el acceso a la educación contribuiría de manera importante con el aumento en la esperanza de vida al nacer. Esto así, debido a que las personas con mayor nivel educativo tienden a tomar decisiones más saludables.
La educación en salud reproductiva es otra variable que podría permitir una reducción de embarazos en adolescentes y mejorar la planificación familiar. En esa misma línea, garantizar el acceso a alimentos nutritivos para poblaciones vulnerables, particularmente niños, contribuiría a elevar los años promedio de vida del dominicano.
Dos elementos adicionales hay que atacar para elevar la esperanza de vida al nacer en el país, y están vinculados con la implementación de políticas que conduzcan a disminuir los homicidios, accidentes de tránsito y otros riesgos relacionados con la mortalidad joven. Para ello sería plausible el establecimiento de políticas y medidas para tener entornos seguros y pacíficos y evitar desplazamientos y estrés social. Aquí también jugarían un papel fundamental los programas de salud mental.
El objetivo del Gobierno de elevar la esperanza de vida al nacer de los dominicanos es loable, pero se tiene que hacer conciencia de que esto se logra con recursos, de todo tipo, y con gestión, con buena gestión de la salud pública, y en eso hay invertir, y mucho.












