¿Tomas café? ¿Lo endulzas o lo consumes amargo? De algo sí hay certeza: esta bebida es una de las más consumidas en el mundo. Sin embargo, la mayoría de las personas la prefieren dulce. ¿A qué se debe esta costumbre?
La empresa española Santo Amaro, especializada en cafés de alta calidad, explica en un video publicado en sus redes sociales que la necesidad de añadir azúcar está relacionada con la calidad del grano.
Según la compañía española, el café proviene de una fruta, la cereza del cafeto, que naturalmente posee notas dulces y ácidas. Sin embargo, muchos de los cafés comerciales son de la variedad robusta, que tiene el doble de cafeína que la variedad arábica, lo que intensifica su sabor amargo.
Otro factor que señalan es el nivel de tostado. Santo Amaro señala que los cafés de menor calidad suelen ser tostados en exceso, lo que provoca un sabor a quemado que los consumidores buscan neutralizar con azúcar o edulcorantes. En contraste, los cafés de la variedad arábica, con menor concentración de cafeína y un tostado medio, permiten apreciar una mayor diversidad de sabores y aromas sin necesidad de añadir endulzantes.
Desde el punto de vista de la salud, la Sociedad Española de Diabetes (SED) señala que el consumo de tres a cinco tazas de café diario sin azúcar podría tener un efecto beneficioso en personas con diabetes tipo 2 y riesgo cardiovascular. No obstante, advierte que también pueden presentarse efectos adversos como insomnio, nerviosismo y problemas gastrointestinales, por lo que su consumo debe ser moderado.
República Dominicana es un gran consumidor de esta bebida. De acuerdo con datos de World of Statistics, la medía isla es el segundo país de Latinoamérica con mayor consumo de café per cápita, con 3.7 kilogramos anuales por persona, solo superado por Brasil, que alcanza los 4.8 kilogramos.
Además, la producción cafetalera es un pilar económico para miles de familias en el país. Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el Instituto Dominicano del Café (Indocafé) y el Consejo Nacional para el Cambio Climático, esta actividad genera alrededor de 50,000 empleos directos y más de 70,000 temporales.













