El déficit de Brasil en sus transacciones con el exterior subió a US$73,100 millones en los últimos doce meses hasta junio, un salto del 152.9% frente a los doce meses anteriores y un valor equivalente al 3.42% del producto interno bruto (PIB) del país, informó este viernes el Banco Central.
El déficit de la balanza de pagos de la mayor economía latinoamericana viene creciendo gradualmente, desde el equivalente al 1.28% del PIB en los doce meses concluidos en junio de 2024, hasta el 2.66% en diciembre pasado y hasta el 3.42% de junio de este año, de acuerdo con los datos del organismo emisor.
Según el Banco Central, el saldo en rojo acumulado en los seis primeros meses de este año subió hasta los US$32,808 millones, un valor en un 86.8% superior al del primer semestre de 2024.
Tan solo en junio el déficit se elevó el 52.3% frente al mismo mes del año pasado, hasta los US$5,131 millones.
El saldo se deterioró tanto por la reducción del superávit comercial del país como por el aumento del déficit en la cuenta de servicios.
Mientras que el superávit comercial acumulado en los seis primeros meses del año se redujo el 30.1%, hasta los US$26,055 millones, el déficit en la cuenta de servicios aumentó el 5.8%, hasta los US$26,227 millones.
Pese a que la inversión extranjera directa recibida por Brasil creció en el último año, el valor no fue suficiente para financiar el creciente saldo en rojo en las transacciones con el exterior.
Brasil recibió US$67,000 millones en inversión extranjera directa en los últimos doce meses hasta junio, un valor equivalente al 3.14% del PIB.
En junio de 2024 la inversión foránea en proyectos productivos en doce meses sumaba 64.900 millones de dólares, el equivalente al 2.87% del producto interno bruto.
La inversión extranjera acumulada en los seis primeros meses de este año sumó US$33,754 millones, con una caída del 10.7% con respecto a la recibida en el primer semestre del año pasado.
Parte del deterioro en la balanza de pagos brasileña es atribuido a la fuga de capitales extranjeros, que desconfían de la situación fiscal de un país con una economía en desaceleración.
La economía brasileña creció el 3.4% en 2024, pero el Gobierno prevé que este año frene su ritmo de crecimiento y tenga una expansión del 2.4%.













