La artesanía en República Dominicana no solo representa una manifestación cultural, sino que también juega un papel crucial en la economía nacional. Según estimaciones de Ramón Guillén, maestro artesano y exdirector general de la extinta Dirección Nacional de Fomento y Desarrollo de la Artesanía (Fodearte), la industria artesanal genera más de 40,000 empleos directos e indirectos, contribuyendo significativamente al desarrollo local, la atracción de divisas y turismo, y la preservación del patrimonio cultural.
Guillén, fundador del taller “Cerámica Taína Hermanos Guillén” en 1989, explicó a elDinero que el sector artesanal abarca una amplia gama de oficios y materiales. “Si consideramos artesanos a pintores, ebanistas, herreros, sastres, trabajadores de piel, madera, alfareros, artesanos de fibras naturales, resina, joyería, huesos, cuernos de vaca, talla en madera, piedra, yeseros, y a quienes elaboran papel maché para las máscaras de carnaval, entre otros, generamos más de 30,000 empleos directos y más de 10,000 empleos indirectos en todo el país”, detalló en entrevista exclusiva para este medio.
Entre los empleos indirectos, Guillén destacó a choferes, proveedores de materias primas, vendedores al por mayor y minoristas, así como trabajadores en plazas artesanales, tiendas de regalos en hoteles, aeropuertos, puertos, “duty free” y talleres especializados en diversas ramas artesanales. Según sus cálculos, esta cadena beneficia directamente a más de 250 familias dominicanas.
Sin embargo, a pesar de su relevancia económica y social, Guillén criticó la reciente eliminación de la Fodearte y la Casa del Artesano, así como la suspensión de los subsidios estatales que se otorgaban a través del Ministerio de Hacienda y Economía a fundaciones dedicadas al arte y la artesanía. “El sector artesanal genera divisas, capta dólares, preserva la cultura y la identidad nacional, y está 100% ligado al turismo”, afirmó.
Uno de los principales retos que enfrenta esta industria es la alta informalidad, que según Guillén supera el 90%. Esta situación dificulta aún más el desarrollo y la formalización de los artesanos, quienes tienen temor a la carga impositiva, explica el artesano de figuras taínas.
El artesano también resaltó el impacto económico del sector. “Si de los 10 millones de turistas que nos visitan cada año, cada uno gasta 20 dólares en productos artesanales o souvenirs, eso representa 200 millones de dólares, que multiplicados por 60 equivale a 12,000 millones de pesos dominicanos”. A pesar de esta cifra, más de 100 ayuntamientos en todo el país no reciben ingresos proporcionales de esta actividad.
“O sea, que el sector genera cada año recursos suficientes para cubrir el pago de más de 100 ayuntamientos a través de la Liga Municipal Dominicana”, enfatizó Guillén. No obstante, lamentó que, a pesar de esta contribución, “la mayoría de los artesanos y gestores culturales mueren en la pobreza, sin acceso a planes de viviendas ni a programas sociales que los beneficien directamente”. Aboga por mayor apoyo de parte del Estado dominicano.







