El Gobierno dominicano padece de falta de recursos. El flujo de caja no es el deseado. El déficit fiscal es cada vez más retador. No ha habido reforma fiscal, a pesar de lo necesaria que es. La deuda sigue creciendo en términos nominales y relativos, pues los déficits, cuando no mejoran los ingresos, deben cubrirse con deuda.
A pesar de este panorama nada alentador, el Gobierno sigue anunciando obras, licitando nuevos proyectos y, por otro lado, quejándose de que no hay dinero. Siguen los anuncios de nuevas obras, mientras las inauguraciones son escasas. Apenas hay obras significativas, pero las de mayor impacto en la población y la opinión pública siguen a medio camino.
Algunas, incluso, están bajo cuestionamientos por su calidad y por el tiempo de retraso. Aunque en honor a la verdad, otras van bien en tiempo y calidad. ¿Cuándo habrá verdaderas inauguraciones?











