En la narrativa económica actual, existe la tentación de pensar que República Dominicana simplemente “está en el lugar correcto en el momento adecuado”. Sin embargo, los números cuentan una historia distinta. El auge del nearshoring y la captación de inversión extranjera directa (IED) en nuestro país no han sido frutos del azar geográfico, sino de una agresiva diplomacia comercial que ha entendido que, en el mercado global, lo que no se comunica, no existe.
En los últimos cinco años, el país rompió con la inercia de esperar al inversionista. A través de ProDominicana, con su directora, Biviana Riveiro, a la cabeza, se ha ejecutado una estrategia proactiva sin precedentes: más de 320 actividades de promoción internacional en 58 países y la participación en más de 200 ferias comerciales. Esta “ofensiva dominicana” ha permitido que, al cierre de 2025, la IED no solo se mantuviera, sino que haya logrado un récord histórico de algo más de US$5,000 millones según esa institución.
Esta proactividad es la que ha permitido que el país sea hoy el primer destino de IED en la región de Centroamérica y el Caribe captando aproximadamente el 35% de los flujos que llegan a esta zona de acuerdo con informaciones del Sistema de Inteligencia de Mercados de ProDominicana. Pero para mantener este ritmo en 2026, cabe plantear que el marketing de inversión debería evolucionar de la promoción general a la especialización quirúrgica.
La importancia de contar con una estrategia de comunicación y marketing hacia nuestros socios principales -Estados Unidos (nuestro mayor inversor), España, Canadá y México- radica en la capacidad de destacar atributos diferenciadores que nos saquen de la “trampa de la manufactura barata”. Dicho esto, frente a otros competidores de la región, la comunicación dominicana tiene la posibilidad de pivotar sobre tres ejes que ya están dando resultados:
Por un lado, el de la Ventanilla Única de Inversión (VUIRD), un activo de marketing tecnológico que, teniendo aún muchos desafíos, ha reducido la burocracia. Debería convertirse en el estandarte de nuestra “certeza jurídica”. Además, tenemos el concepto ya “comercializado” de “hub logístico” regional.
Con los puertos de Caucedo y Haina como espacios insignia a falta de que lleguen otros, y nuestra conectividad aérea, cada vez más potente, el mensaje hacia 2026 debe ser la velocidad. En el nearshoring, el tiempo es más valioso que el costo de mano de obra. Y, por último, apoyarnos en los aspectos de seguridad y paz social. Frente a un entorno regional de alta volatilidad, la estabilidad política dominicana es un “producto” de lujo que deberíamos vender con mayor fuerza en los foros globales.
La efectividad de esta estrategia se reflejaría en la sofisticación de nuestras exportaciones. Bajo el paraguas del Plan Nacional de Fomento a las Exportaciones (PNFE), el sector de zonas francas cerró 2025 con un récord de más de 200,000 empleos directos. Ya no solo exportamos tabaco y ron (donde somos líderes mundiales), sino que los instrumentos médicos y disyuntores eléctricos (breakers) se han consolidado como pilares, enviando una señal clara al mundo: RD tiene cada vez más talento para la alta tecnología.
Al asomarnos al horizonte de 2026, las tendencias que marcarán el éxito de nuestra comunicación y atracción de negocios parecen estar claras. Comencemos por el nearshoring de servicios moderno para que la conversación no solo se enfoque en mover fábricas, sino también centros de diseño y servicios tecnológicos. La exportación de servicios modernos es la nueva frontera.
Además, tenemos que hablar de la sostenibilidad como requisito. Por ejemplo, el marketing hacia Europa y EE. UU. deberá certificar nuestra matriz energética. La inversión en energía limpia en el país creció un 25% en el último año, y este será el principal imán para empresas con metas de “cero emisiones”.
Por último, hablar de lo que podemos denominar “Talento Humano 4.0”. La comunicación debe centrarse en la capacitación masiva en inglés y habilidades técnicas, asegurando a los inversionistas que el capital humano dominicano está listo para la industria de semiconductores y dispositivos avanzados.
Como decíamos al inicio de esta pieza, el éxito dominicano en el nearshoring no es una casualidad. Es una causalidad derivada de salir a buscar las oportunidades. De cara al 2026, el reto es profundizar esa huella comunicacional: que cada gran corporación en los países origen de inversión sepa que en el corazón del Caribe no solo hay un destino paradisíaco, sino un socio estratégico confiable y, sobre todo, inteligente para hacer negocios.











