En todo ecosistema hay figuras que se sitúan en la intersección del derecho, los negocios y la diplomacia. En la República Dominicana, pocos encarnan ese nexo con tanto peso como Jean Marco Pou Fernández — abogado, emprendedor, líder institucional y, hasta hace poco, presidente de la EuroCámara de Comercio de la República Dominicana.
La carrera de Pou abarca el derecho corporativo, los proyectos de infraestructura y la arquitectura de cámaras binacionales que enlazan Santo Domingo con Bruselas, Madrid y más allá. Este año iniciará un LL.M. en Derecho Internacional de los Negocios y de la Economía en la Universidad de Georgetown, consolidando su voz en los debates más trascendentales del hemisferio.
Pero más allá de títulos prestigiosos, la perspectiva de Pou ofrece algo que los fundadores e inversionistas en República Dominicana necesitan con urgencia: claridad sobre cómo estructurar startups para atraer capital, escalar y ganar credibilidad internacional.
La gobernanza es moneda
“La gobernanza corporativa se trata, en esencia, de darle tranquilidad a los inversionistas”, dice Pou a Digital Nomad Weekly. “La ley local permite estructuras flexibles como SRL y S.A.S., pero la disciplina viene cuando los fundadores van más allá del mínimo — acuerdos de accionistas, juntas asesoras, registros transparentes. Eso es lo que le dice al mercado que una startup está lista para capital externo”.
Las brechas en el capital de riesgo
Aunque la legislación dominicana ofrece el andamiaje legal para operaciones de venture capital, Pou señala vacíos: “No tenemos instrumentos estandarizados como SAFEs o notas convertibles. Las stock options no están claramente reguladas, lo cual complica retener talento. Y aunque la PI está protegida bajo la Ley 20-00, la ejecución puede ser lenta y costosa. Nada de esto bloquea los acuerdos, pero sí nos hace menos atractivos frente a otros mercados”.
La estructura como estrategia
Para fundadores con visión transfronteriza, Pou es tajante: “La estructura es estrategia. Muchos mantienen una SRL local mientras levantan capital a través de un holding en Delaware o en la UE. Eso le da familiaridad legal a los inversionistas mientras permite que las operaciones locales crezcan. Las empresas nacidas en RD que expanden afuera deben adaptarse a cada jurisdicción, pero siempre manteniendo la base dominicana en regla. Escalar sin fricción depende de una estructuración inteligente”.
El abogado como Deal-Maker
En negociaciones de venture, Pou señala que los mejores asesores legales protegen a los fundadores mientras hacen los acuerdos atractivos para inversionistas globales: “Podemos adaptar cláusulas internacionales — vesting, drag-along, preferencias de liquidación — pero se necesita pericia para hacerlas exigibles bajo la ley dominicana. Un buen abogado equilibra protección con pragmatismo, y muchas veces educa tanto a fundadores como a inversionistas”.
Reformas de política para destrabar capital
Consultado sobre qué reformas acelerarían más la innovación, Pou resalta tres:
- Una Ley de Startups que simplifique la constitución y ofrezca incentivos fiscales iniciales.
- Regulación clara de crowdfunding y fintech para abrir nuevos canales de financiamiento.
- Reconocimiento legal de planes de participación accionaria para empleados, clave para competir por talento.
“No son cambios radicales”, señala. “Se basan en la legislación societaria ya existente, pero adaptados a la innovación podrían volver a República Dominicana mucho más atractiva para el capital global”, indica.
Sobre los nómadas digitales
Pou también ve oportunidad en una Visa de nómada digital: “Otros países del Caribe ya demostraron que funciona. Pero el verdadero valor para nosotros estaría en conectar a los nómadas con nuestro ecosistema — aceleradoras, coworking, universidades — para que no sea solo turismo, sino transferencia de conocimiento”.
El poder está cambiando de manos
Aquí está la provocación: durante décadas, la credibilidad empresarial dominicana pertenecía a unos pocos apellidos e instituciones heredadas. El capital fluía hacia lo familiar, mientras los fundadores construían en las sombras. Ese monopolio se está rompiendo.
A los inversionistas globales ya no les importa el prestigio heredado. Les importa la gobernanza, la tracción y la estructura. Y Digital Nomad Weekly existe para mostrar quién en la República Dominicana entiende este cambio — y quién quedará atrás.
Jean Marco Pou no es simplemente otra voz de élite. Es uno de los pocos insiders dispuesto a hablar el lenguaje del venture, la reforma y la disciplina startup. Eso lo hace valioso. Pero también subraya una verdad: el futuro pertenece a quienes construyan con transparencia y visión de escala, no a quienes se aferren a viejas jerarquías.
Excelencia dominicana, voz global
En Pou vemos los contornos de una mente jurídica dominicana que se adapta a la nueva frontera — un puente entre el viejo orden y el que están forjando fundadores, inversionistas e innovadores.
Y en Digital Nomad Weekly, no solo documentamos prestigio. Amplificamos el cambio tectónico en marcha: la credibilidad está migrando de las juntas directivas del pasado a los fundadores que moldean la economía del mañana.












