El mercado mundial de deuda sostenible ha alcanzado un nuevo hito histórico: las emisiones acumuladas alineadas han superado los US$7,000 millones, según los datos más recientes de Climate Bonds Initiative. La base de datos de la iniciativa, que rastrea bonos verdes, sociales, sostenibles y vinculados a la sostenibilidad alineados con sus metodologías, destaca que ha superado el umbral, un hito que refleja cómo las finanzas sostenibles han evolucionado de un mercado emergente a una parte cada vez más relevante de los mercados globales de capitales.
Destaca que este hito refleja una aceleración significativa en el crecimiento del mercado. Mientras que entre 2006 y 2019 el sector tardó 13 años en alcanzar su primer billón de dólares en emisiones acumuladas, desde 2020 ha sumado casi US$6,000 millones adicionales, con un ritmo de crecimiento cercano a US$1,0000 millones por año desde 2021.
Los datos más recientes muestran que los bonos verdes continúan siendo la categoría predominante, con emisiones acumuladas superiores a US$4,000 billones. Los bonos sociales y sostenibles también representan una parte importante del mercado, reflejando una demanda constante por instrumentos que financian tanto objetivos climáticos como sociales.
Los bonos vinculados a la sostenibilidad (SLB) siguen representando una porción menor del mercado VSS+, aunque mantienen un papel relevante dentro del ecosistema de finanzas sostenibles.
El informe Estado Global de las Finanzas Sostenibles 2025 de Climate Bonds reveló que las emisiones alineadas superaron US$1,000 millones por tercer año consecutivo en 2025, con más de 400 nuevos emisores incorporándose al mercado de deuda sostenible. Los bonos verdes representaron el 64% de las emisiones VSS+ alineadas, mientras que Europa se mantuvo como la región líder, concentrando el 45% del volumen anual total.
El hito de los US$7,000 millones evidencia la escala alcanzada por los mercados de deuda sostenible y su capacidad de crecimiento, incluso en un entorno macroeconómico y político más complejo. A medida que gobiernos, instituciones financieras, empresas y bancos de desarrollo buscan financiar la transición hacia economías más limpias, resilientes e inclusivas, los instrumentos de deuda etiquetada se han consolidado como una herramienta clave para canalizar capital hacia objetivos climáticos y de sostenibilidad creíbles.
Este crecimiento también subraya la importancia de contar con estándares sólidos, taxonomías claras y metodologías rigurosas. Conforme aumentan los volúmenes de emisión, inversores y emisores requieren mayor certeza de que estos instrumentos están alineados con trayectorias de transición creíbles y contribuyen a generar impactos ambientales y sociales significativos.
Los bonos verdes continúan liderando
Los bonos verdes siguen siendo el segmento más grande del mercado de deuda sostenible alineada, con emisiones acumuladas que ya superan los US$4,000 millones.
Su liderazgo refleja la demanda sostenida por instrumentos destinados a financiar mitigación y adaptación climática, resiliencia, energías limpias, transporte de bajas emisiones, edificios sostenibles, infraestructura hídrica y otras actividades alineadas con la transición climática.
Los bonos sociales y sostenibles también se han consolidado como una parte fundamental del mercado VSS+, demostrando el interés de los inversores por instrumentos que combinan la acción climática con objetivos sociales más amplios.
Según el documento, la expansión de estas categorías refleja el creciente papel de la deuda sostenible en la financiación del crecimiento inclusivo, los servicios esenciales, la resiliencia, la salud, la educación, la vivienda asequible y otras prioridades sociales y de sostenibilidad.
En conjunto, los bonos verdes, sociales, sostenibles y vinculados a la sostenibilidad conforman hoy un mercado que ya opera a escala de billones de dólares anuales y continúa ampliándose entre regiones, emisores y sectores.
Sean Kidney, CEO de Climate Bonds Initiative, señaló:
“Siete billones de dólares es un hito extraordinario. Es una cifra superior al tamaño de la economía de la mayoría de los países del mundo, y el mercado sigue creciendo. Por supuesto, todavía necesitamos movilizar mucho más capital, alrededor de US$10 billones al año, pero este resultado demuestra que los inversores quieren y están dispuestos a invertir en soluciones climáticas. Ahora debemos asegurarnos de que existan los proyectos adecuados, respaldados por datos creíbles, estándares sólidos y vías claras para financiar la transición. Es una agenda ambiciosa, pero esencial para dejar a las próximas generaciones economías y sociedades más fuertes y sostenibles.”









