El presidente de EE.UU., Donald Trump, tachó este jueves de “obsoleto” y “desfasado” tanto el sistema de control del tráfico aéreo como la flota aérea y los aeropuertos del país, y se quejó de que las aerolíneas reciben “malos equipos” para sus aviones.
En una reunión con presidentes de las principales aerolíneas estadounidenses en la Casa Blanca, Trump subrayó la necesidad de modernizar el sistema de control del tráfico aéreo en el país.
“Me han dicho que nos estamos gastando miles de millones de dólares, y es un sistema que está completamente desfasado”, aseguró el presidente estadounidense.
“Y tenemos un sistema de aviones obsoleto, tenemos aeropuertos obsoletos”, agregó Trump.
El mandatario también aseguró que en “las próximas dos o tres semanas” hará un anuncio que será “fenomenal en términos de impuestos”, en una aparente referencia a la reforma fiscal que su Administración y los líderes republicanos en el Congreso quieren aprobar antes de que acabe este año.
“Bajaremos la carga fiscal en general de las empresas estadounidenses”, aseguró Trump, quien también prometió “reducir las pesadas regulaciones” que pesan sobre las industrias del país.
Trump opinó que el funcionamiento del sistema aéreo del país podría funcionar mejor si un piloto estuviera al frente de la Administración Federal de Aviación, la agencia gubernamental encargada de regular la aviación civil en el país.
“Yo tengo un piloto que es un verdadero experto”, afirmó Trump en aparente alusión al comandante de su avión privado, quien, según explicó, le había asegurado que las aerolíneas a veces reciben “malos equipos por parte de los aeropuertos”.
El mandatario también firmó una orden ejecutiva para acabar con los “carteles criminales” del narcotráfico “que se han extendido por todo el país y están destruyendo la sangre de los jóvenes” estadounidenses.
Trump firmó, además, otras dos acciones ejecutivas, una destinada a crear “un grupo de trabajo para reducir el crimen violento” en EE.UU. y otra en la que pide a su equipo que elabore un “plan para detener los crímenes violentos contra los agentes que aplican la ley”.
“Hoy voy a firmar tres acciones ejecutivas diseñadas para restaurar la seguridad en Estados Unidos”, dijo Trump en declaraciones a la prensa durante la toma de posesión de su fiscal general, Jeff Sessions, en el Despacho Oval.
La primera de ellas pide “al Departamento de Justicia y el Departamento de Seguridad Nacional que tomen todas las acciones necesarias y legales para romper la estructura de los carteles criminales que se han extendido por todo el país y que están destruyendo la sangre de nuestros jóvenes”, aseguró.
Al firmar la orden unos minutos después, Trump especificó que iba dirigida contra “las organizaciones criminales trasnacionales”, como las procedentes de México, aunque no llegó a citar al país vecino.
El consumo de heroína y las muertes relacionadas con ello se han disparado en los últimos años en EE.UU., especialmente entre la comunidad blanca de clase media, y Trump prometió durante su campaña luchar contra esa “epidemia” mediante la mano dura a la inmigración y el tráfico de drogas que entran al país por la frontera sur.
“Una nueva era de justicia comienza, y comienza ahora mismo”, sentenció hoy Trump al firmar sus acciones ejecutivas, en la que quiso que ese mensaje quedara bien claro “a los miembros de bandas criminales y los narcotraficantes”.
La segunda acción ejecutiva firmada por Trump tiene que ver con su preocupación por el auge de los crímenes violentos en EE.UU., especialmente en ciudades como Chicago.
Trump aseguró este martes que la tasa de asesinatos en EE.UU. es la más alta en 47 años, un dato falso que contrasta con las estadísticas oficiales del Buró Federal de Investigaciones (FBI), que sitúan ese índice en un nivel muy inferior al de las décadas de 1980 y 1990.
La última orden que firmó Trump busca proteger a los policías y agentes de seguridad de todo el país que, a su juicio, han aumentado por una falta de aplicación de la ley, en medio de un auge en las tensiones raciales en varias ciudades donde los activistas denuncian un aumento en la violencia policial contra los afroamericanos.











