El economista Héctor Sánchez proyectó que la inflación en República Dominicana podría cerrar 2026 entre 6.65% y 7.10%, por encima del rango meta del Banco Central, debido al impacto de los combustibles, los efectos de segunda ronda y las presiones derivadas de la oferta y la demanda interna.
En su análisis “La inflación de junio y lo que viene…”, el especialista señala que la inflación interanual alcanzó 5.67% en junio, superando el límite superior del rango meta del Banco Central (4% ± 1%), mientras que la inflación subyacente se ubicó en 4.96%, cerca del techo establecido por la autoridad monetaria.
Sánchez explica que el comportamiento de los precios refleja un proceso de expansión hacia más sectores de la economía. Como referencia, presenta un Índice de Difusión de la Inflación, elaborado por él, que mide la proporción de categorías del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que registran incrementos mensuales. Según su análisis, este indicador alcanzó 75% en junio, lo que evidencia una mayor propagación de las presiones inflacionarias.
El economista atribuye este comportamiento, en parte, al incremento de los precios de los combustibles, que ha elevado los costos de transporte, logística y energía. A su juicio, estos aumentos han comenzado a trasladarse a los consumidores mediante mayores precios en bienes y servicios, un fenómeno conocido como efectos de segunda ronda.
Asimismo, sostiene que la inflación subyacente, que excluye alimentos no procesados, combustibles y tarifas reguladas, acumula 19 meses consecutivos por encima del 4%, lo que, a su entender, refleja que las presiones sobre los precios no obedecen únicamente a factores externos, sino también a dinámicas internas de la economía.
Para estimar el comportamiento de la inflación durante el segundo semestre, Sánchez utilizó modelos econométricos de Mínimos Cuadrados Ordinarios (MCO), Arima y Holt, con datos correspondientes al período julio de 2025-junio de 2026. A partir de esos resultados, proyecta que la inflación general cerraría el año con un promedio de 6.89%, mientras que la inflación subyacente superaría el 5% desde julio y alcanzaría 5.38% en diciembre.
El economista considera que este escenario representa un desafío para la política económica, al obligar a las autoridades a balancear el control de la inflación con el objetivo de mantener el crecimiento económico. A su juicio, contener el alza de los precios mediante una política monetaria más restrictiva podría incidir sobre la actividad productiva y el empleo, mientras que priorizar el crecimiento aumentaría el riesgo de consolidar las presiones inflacionarias.












