[dropcap]A[/dropcap]l inicio del gobierno del presidente Danilo Medina, en agosto del 2012, una consigna de tres elementos fue la frase que animó las expectativas de la mayoría de los dominicanos: corregir lo que estaba mal, continuar lo que estaba bien y hacer lo que nunca se había hecho.
La efectividad de este slogan estaba vinculado al logro de los objetivos que se habían trazado y que, fundamentalmente, iban en la dirección de mejorar la situación de la educación dominicana, que era de las cosas que había que corregir; fortalecer el proceso de transformación institucional que se inició en 1996 con el gobierno del presidente Leonel Fernandez, que era de las cosas buenas que convenía seguir impulsando, y fomentar el desarrollo de las micro, pequeñas y medianas empresas, así como del sector agropecuario, que era lo que nunca se había hecho.
Avanzando sobre esos pilares del desarrollo económico y social del país, en agosto de 2016 se inicia un nuevo mandato de Medina agarrado de un “Manos a la Obra” que también inspiró a la mayoría de los mortales ciudadanos de República Dominicana.
Ya con un gobierno relativamente maduro, y habiendo mejorado las pifias del pasado, los objetivos se perfilaban más sólidos, pues iban dirigidos a continuar mejorando la situación de las finanzas públicas, que era lo mismo que seguir la senda de reducción del déficit fiscal, a invertir en aspectos relacionados con la seguridad ciudadana, y consolidar los resultados de las ya famosas visitas sorpresas.
Un elemento particular de la apuesta de Medina en 2016 era reducir en 830,000 la cantidad de pobres que había en el país, al tiempo que 350,000 se desprenderían de las condiciones de indigencia en que vivían. Esto sería posible a partir de soluciones habitacionales para los pobres que habitaban en la orilla de los ríos, básicamente los que moraban en los cinturones de miseria del Gran Santo Domingo.
Por igual, 400,000 nuevos empleos era un objetivo que se repetiría con relación al periodo de gobierno anterior, lo que se alcanzaría con más acceso al crédito de las Mipymes.
De igual modo, la reforma del sector salud se apuntó como una prioridad, lo mismo que la creación de una República Digital Productiva. De todo, sin embargo, lo que más entusiasmó a la población fue la propuesta de llevar a cabo un vigoroso programa de fomento de la transparencia y la lucha contra la corrupción.
Es evidente que hemos avanzado en la mayoría de los temas colocados por el señor Presidente, y no caben dudas de que se le nota voluntad en la solución de los problemas, pero… ¿y los corruptos a la cárcel para cuándo?











