La aclimatación es una de las primeras respuestas de una planta ante un cambio ambiental. Se produce rápidamente y comprende ajustes fisiológicos como el cierre de los estomas y modificaciones en el equilibrio interno de la planta, explicó Carolina Salazar, especialista en fisiología vegetal y cambio climático.
Durante su exposición en el simposio “Cambio Climático e Impacto en los Cultivos Agrícolas en República Dominicana”, Salazar diferenció la aclimatación de otros conceptos que suelen utilizarse como equivalentes, entre ellos tolerancia, resiliencia y adaptación.
La aclimatación ocurre ante un evento de estrés y supone un ajuste del fenotipo. La planta puede cerrar sus estomas o realizar ajustes osmóticos para responder a la nueva condición. Si logra mantener sus funciones, se considera que toleró el estrés. Si posteriormente recupera su funcionamiento anterior, se habla de resiliencia.
La investigadora utilizó como ejemplo un ensayo realizado en plantas de uva para vino sometidas a una concentración de dióxido de carbono (CO2) de 700 partes por millón, frente a unas 400 partes por millón en el ambiente experimental. Al principio, las plantas incrementaron la fotosíntesis porque ya no estaban limitadas por la disponibilidad de CO2. Después de varias semanas, se aclimataron y regresaron a una tasa fotosintética similar a la registrada bajo la concentración ambiental.
La explicación está relacionada con la búsqueda de equilibrio de la planta. Aunque una mayor disponibilidad de CO2 puede permitir inicialmente una mayor fotosíntesis, mantener ese ritmo puede generar otras limitaciones, entre ellas relacionadas con el agua. Por eso, la planta modifica su funcionamiento para regresar a un estado de equilibrio.
Salazar señaló que la fotosíntesis es un indicador central para estudiar la respuesta de las plantas frente al estrés. Cuando las estomas se cierran, disminuye la entrada de CO2 y puede reducirse la tasa fotosintética. Esto implica menos fotoasimilados y, posteriormente, menor crecimiento.
La respuesta, sin embargo, tiene límites. Si la pérdida fotosintética provoca un exceso de energía y estrés oxidativo, puede aparecer fotoinhibición y producirse daño en el aparato fotosintético. Cuando el daño alcanza los fotosistemas de la hoja, la recuperación puede no ser posible.
Por eso, la aclimatación es solo una parte de la respuesta. La adaptación agronómica debe acompañar el proceso para ayudar a la planta a enfrentar las condiciones cambiantes y conservar su capacidad de recuperación.



