Las organizaciones enfrentan un entorno en el que la transparencia, la comparabilidad y la calidad de la información financiera son cada vez más relevantes para inversionistas, entidades financieras, reguladores y otros grupos de interés.
En este contexto, la entrada en vigor de la Norma Internacional de Información Financiera 18 (IFRS 18, por sus siglas en inglés; NIIF 18 en español), aplicable para los períodos que inicien a partir del 1 de enero de 2027, representa una oportunidad para que las empresas fortalezcan la forma en que comunican su desempeño financiero y generan confianza en el mercado.
Aunque se trata de una norma de alcance global, su implementación tendrá implicaciones directas para las organizaciones que reportan bajo las Normas Internacionales de Información Financiera en Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana. Para las empresas de la región, el reto será traducir los nuevos requerimientos en cambios concretos en sus procesos, sistemas y forma de comunicar sus resultados financieros.
Aunque gran parte de la conversación se ha centrado en los cambios técnicos que introduce la norma, el verdadero desafío para las organizaciones consiste en prepararse con anticipación. Desde Deloitte, consideramos que existen tres aspectos clave que las empresas deberían comenzar a trabajar desde ahora:
1. Repensar cómo comunican su desempeño financiero
IFRS 18 incorpora nuevas categorías para clasificar ingresos y gastos e introduce subtotales obligatorios en el estado de resultados, con el objetivo de facilitar una mejor comprensión del desempeño empresarial.
Más allá del cumplimiento normativo, este cambio invita a las organizaciones a reflexionar sobre la manera en que explican sus resultados a inversionistas, juntas directivas y demás grupos de interés.
La información financiera no solo debe ser correcta. También debe ser clara, consistente y capaz de explicar la realidad económica del negocio. Las empresas que logren comunicar su desempeño de forma más transparente estarán mejor posicionadas para fortalecer la confianza de sus stakeholders.
2. Revisar indicadores y métricas utilizadas por la administración
Uno de los cambios más relevantes de IFRS 18 se relaciona con las Medidas de Desempeño definidas por la Administración (MPMs), que deberán revelarse de forma más estructurada y con mayores niveles de transparencia.
Esto representa una oportunidad para que las empresas evalúen qué indicadores utilizan para gestionar el negocio y cómo estos son presentados al mercado.
La pregunta ya no es únicamente qué métricas se utilizan, sino si estas reflejan adecuadamente el desempeño de la organización, si son consistentes a lo largo del tiempo y si pueden ser comprendidas fácilmente por quienes toman decisiones con base en esa información.
3. Involucrar a toda la organización, no solo al área financiera
Frecuentemente, los cambios contables son vistos como proyectos exclusivos de los equipos financieros. Sin embargo, la implementación de IFRS 18 requerirá la participación de múltiples áreas dentro de las organizaciones.
La norma podría implicar ajustes en sistemas, procesos de reporte, controles internos, indicadores de gestión y mecanismos de comunicación con inversionistas y otros grupos de interés. Por ello, la preparación debe involucrar desde etapas tempranas a las áreas de finanzas, tecnología, cumplimiento, asuntos legales y liderazgo ejecutivo.
Las organizaciones que adopten un enfoque integral estarán en mejores condiciones para realizar una transición ordenada y aprovechar los beneficios que ofrece una información financiera más transparente y útil.
Una oportunidad para fortalecer la confianza
En criterio de Aracelli Cardozo, Socia Líder de Auditoría y Assurance de Deloitte Centroamérica, Panamá y República Dominicana, la llegada de IFRS 18 no debe verse únicamente como una obligación regulatoria.
“La llegada de esta norma representa una oportunidad para que las empresas revisen la manera en que cuentan su historia financiera, fortalezcan sus procesos internos y respondan a las crecientes expectativas de transparencia del mercado”, explicó Cardozo.
En un entorno donde la confianza se ha convertido en uno de los activos más valiosos para cualquier organización, una comunicación financiera clara y consistente puede marcar una diferencia significativa.
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