El Gobierno ofrece, en términos generales, una respuesta rápida a los problemas que surgieron como consecuencia del paso de los huracanes Irma y María próximo a la costa Norte de la isla Santo Domingo.
Los organismos de socorro mantuvieron informada a la población sobre la ruta de esos fenómenos. El Poder Ejecutivo tuvo, incluso, la previsión de declarar “no laborable” los días en que los huracanes podían tener un mayor impacto en suelo dominicano, para evitar que los ciudadanos se movilizaran en momentos de sumo peligro.
Sin embargo, no dejan de presentarse situaciones deplorables que evidencian falta de conciencia en muchos ciudadanos. Está el caso de un conductor de Santiago que se desplaza bajo temporal conduciendo una camioneta por unas calles inundadas, poniendo en peligro su vida, la de varias personas que le acompañaban e incluso la de posibles socorristas, en caso de que la situación se saliera de control.
También se ven fallas que deben ser corregidas en el tren gubernamental. La web de la Oficina Nacional de Meteorología, por ejemplo, presentó dificultades en los momentos más críticos del paso de María. Resulta además cuestionable que para el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) nadie perdiera la vida durante el paso de María (aunque los medios reportaron al menos tres ahogados en un día) simplemente porque esa entidad decidió no informar de las personas que mueren (a veces por imprudencia) durante la ocurrencia de estos fenómenos.
Son fallas a corregir por el Gobierno que también tiene el reto de superar los daños al aparato agropecuario.











