Varios ministros y responsables de Turismo de Iberoamérica debatieron este lunes el estado del sector en la región y su impacto en la economía y el medio ambiente, en medio del avance del nuevo coronavirus por todo el mundo.
La reunión preparatoria de la XXVII Cumbre Iberoamericana, que se celebrará el próximo noviembre en Andorra, un pequeño país entre Francia y España, contó con la participación de diecisiete de los 22 países de la región, cinco de ellos representados por sus ministros.
El encuentro, alargado hasta mañana, estuvo marcado por la aprobación de una estrategia común para conseguir un turismo de mayor calidad y una disminución de su impacto medioambiental.
El coronavirus, una preocupación para el sector
En medio del avance global del covid-19, con más de mil casos diagnosticados en España y en Francia, la reunión contó con una baja participación de ministros, pero no llegó a correr el riesgo de cancelarse.
Según manifestó a Efe la secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, se dieron “cancelaciones de último momento” de varios ministros que “estaban atendiendo las realidades de sus propios países”.
“Aún así diecisiete países participaron en un momento en el que se han cancelado la mayoría de las reuniones de este tipo”, justificó Grynspan.
La costarricense reveló que los Estados manifestaron su “preocupación” por el virus y “la necesidad de coordinación como elemento fundamental para aminorar los efectos de esta crisis sanitaria”.
“Es un ‘shock’ externo sobre los sectores económicos pero es un factor coyuntural” que “pasará” y por ello “el turismo debe estar considerado entre las medidas para la recuperación económica”, afirmó.
Una estrategia regional del turismo
La estrategia regional aprobada hoy por los países, a la que tuvo acceso Efe, centra su acción en las personas y pretende “potenciar la participación de la sociedad local, comunidades anfitrionas y de los visitantes” en el desarrollo del sector.
Así, los países trabajarán por “visibilizar y dignificar” a los trabajadores turísticos y “promover la mejora de la calidad de vida de las comunidades locales, la igualdad de género, la lucha contra la pobreza, la desigualdad y la integración social de los colectivos más vulnerables”, según el texto.
La gastronomía es otro de los aspectos clave dentro de la estrategia y donde tendrá un gran peso la experiencia del centro culinario Basque Culinary Center, de San Sebastián (norte de España).
El director del centro, Joxe Mari Aizega, mostró a los países los avances de un plan de “buenas prácticas” que se presentará en la Cumbre y que se centra en “la contribución de la gastronomía a nivel económico, social, cultural y medioambiental”, según manifestó.











