Los dominicanos volvemos a estar convocados a acudir, de forma extraordinaria, a las urnas de votaciones para escoger a las autoridades que dirigirán los municipios durante los próximos cuatro años.
Son unas elecciones de vital importancia porque los munícipes conocen de cerca a los aspirantes a regidores y alcaldes de sus demarcaciones. Si un ciudadano no conoce bien a un candidato, entonces ese no es digno de recibir su voto.
Tenemos la oportunidad de salir de esos funcionarios que, desde nuestros puntos de vista, no han cumplido con nuestras expectativas ciudadanas. También, la de confirmarlos en sus posiciones en caso contrario.
Podemos elegir a los mejores hombres y mujeres sin importar el partido político al que pertenezcan y escogerlos en libertad, sin atender que a última hora nos están ofreciendo dinero o cualquier otra motivación para “comprar” nuestra voluntad.
El voto es secreto. Es un derecho, pero también una responsabilidad ciudadana que debemos ejercer con toda conciencia. Pese al tropiezo del fallido proceso de votación del pasado 16 de febrero, la democracia de República Dominicana tiene la capacidad de fortalecerse. Ya estamos pagando un costo económico y político por el fracaso de esos comicios.
Ahora, nuestro deber ciudadano es acudir en orden a las urnas. Respetando a todos los ciudadanos y su libertad de militar o simpatizar en un partido diferente al nuestro. Todos en orden y acatando las instrucciones oficiales de la Junta Central Electoral (JCE). También, observando las medidas de protección frente al coronavirus.











