Los beneficios netos agregados de los 5,116 bancos comerciales supervisados por la Agencia Federal de Garantía de Depósitos de EE.UU. (FDIC, por sus siglas en inglés) se desplomaron un 69.6% en el primer trimestre del año, hasta situarse en US$18,500 millone (€16,420 millones), según ha informado el organismo este martes en su informe trimestral sobre datos bancarios.
De esta forma, las ganancias netas de la banca estadounidense se redujeron en US$42,200 millones de dólares (€37,456 millones) en comparación con el aumento de beneficios contabilizado en el primer trimestre de 2019.
“El descenso en el resultado neto es el reflejo del deterioro de la actividad económica, que resultó en un incremento en los gastos de aprovisionamiento y deterioro de los activos”, ha explicado la FDIC.
En concreto, de los más de 5,100 bancos supervisados, 243 entidades decidieron registrar provisiones frente a las pérdidas crediticias que podría causar el covid-19. El importe agregado de estas provisiones alcanzó los US$47,600 millones (€42,258 millones). Casi la mitad de los bancos informaron de un alza en las partidas de provisiones para pérdidas de crédito en comparación con el año pasado.
“La industria bancaria ha sido una fuente de fortaleza para la economía en el primer trimestre pese a los ‘shocks’ inesperados. Aunque las ganancias de los bancos se vieron negativamente afectadas por las provisiones de pérdidas crediticias, los bancos apoyaron a las personas y las empresas a través de esta crisis a través de los préstamos y otros servicios financieros críticos”, ha asegurado la presidenta de la FDIC, Jelena McWilliams.
Pese a esta situación, las entidades bancarias decidieron repartir dividendos por un importe agregado de US$32,700 millones (€29,024 millones), casi duplicando las ganancias obtenidas en el trimestre. Según ha explicado la FDIC, esto provocó una reducción de US$14,200 millones (€12,604 millones) en las ganancias retenidas.
Los supervisores bancarios de Estados Unidos optaron durante esta crisis por no evitar el reparto de dividendos para mantener el capital de la banca, como sí hizo el Banco Central Europeo (BCE), que suspendió este tipo de retribución a los accionistas hasta, al menos, octubre de este año.
Pese a esto, McWilliams considera que los niveles de capital y liquidez del sistema bancario estadounidense “permanecen sólidos”, así como que las métricas de calidad de los activos son “estables”.












