Parece un cuento mal hecho y una verdad muy agria de asimilar. ¿Cómo es posible que se gaste tanto dinero en un mes en “palitos removedores” de café en la Dirección General de Aduanas? Y lo peor: el director de esa entidad, Eduardo Sanz Lovatón, ha dicho que él toma café tres y cuatro veces al día y que desde que llegó al cargo no se ha topado con uno de esos palitos.
Lo que se sabe es que cerca de RD$400,000 eran destinados en Aduanas para comprar palitos removedores de café, lo que a todas luces luce y “requeteluce” una exageración y un dispendio.
Sanz Lovatón, que no creía lo que veían sus ojos, hizo un recorrido por varios escritorios de otras personas en la institución para conocer si utilizaban estos palitos. ¿Resultado? Nadie le habló de los benditos palitos removedores de café.
¿Qué esperar ahora? Que se haga una profunda investigación respecto a éste y otros temas que pudieran resultar en un manejo irresponsable de los recursos públicos. ¿Y qué más esperar? Que las actuales autoridades, en la medida que pase el tiempo, no caigan en el mismo juego y olviden sus promesas de hacer una gestión eficiente y transparente.
Si eso es con unos simples palitos removedores de café, entonces habría que preguntarse si habría otras áreas, de mayor ponderación, en las que sea necesario revisar a fondo lo que ha sucedido con los recursos públicos. Ojalá que el pecado sea equivocarse.












