[dropcap]S[/dropcap]e supo de que en Cotuí los precandidatos del partido de gobierno están como “el diablo” con el pacto con el PRD, ya que ahora están en la cuerda floja y que hasta están renuentes a aceptarlo.
Por ahora están callados y los comentarios sólo aparecen en conversaciones muy privadas, pues no quieren molestar la disciplina partidaria.
Lo que comentan es que Miguel Vargas está feliz porque ahora el partido oficial le salvará la moral en unas elecciones en las que la organización que dirige quedaría descalificada como entidad política.
Pero lo que más le preocupa a los aspirante a algún cargo, incluyendo buenos ciudadanos de distritos municipales, es la forma en que recuperarán todo el dinero que han invertido en propagan política, incluyendo anuncios en la radio, vallas, afiches y todo lo que han destinado en actividades proselitistas.
Algunos comentarios surgen en torno a que el exceso de disciplina afecta las aspiraciones legítimas de muchos dominicanos.











