“Nunca imaginé poder sacarle provecho económico a decorar un arbolito”, asegura Francina Socías, una emprendedora que desde hace ocho años lleva el espíritu navideño a hogares y empresas.
Ayudar a decorar el árbol navideño de la institución donde laboraba, ha marcado un antes y un después en la vida de Socías. “A raíz de las fotos que subí a las redes mis amigas me empezaron a llamar para que las ayude y sin ningún compromiso empecé a decorar”.
Sin embargo, no veía la posibilidad de convertir esta pasión en un ingreso económico. “En una tienda me encontré con un decorador profesional y le pregunté que si le pagaban por decorar arbolitos. Cuando me dijo cuánto cobraba me quise morir”, recuerda entre risas.
En la actualidad, Socías, quien también es propietaria de una agencia de relaciones públicas, dedica el último trimestre de cada año a embellecer las casas de sus clientes.
Emprendimiento
Para la comunicadora, “emprender es un instinto natural que existe en algunos seres humanos que tienen el valor de, sin importar las adversidades en un momento determinado de su vida, iniciar proyectos e ideas que, dependiendo de su suerte, sus habilidades y que tanto empeño inviertan pues esa idea resultará en éxito”.
Su trayecto como emprendedora inició luego de perder su empleo. “Decidí emprender mi proyecto de relaciones públicas debido a un despido forzoso. Pensaba que era el fin del mundo para mí. Sin embargo, fue lo que me dio las alas para volar”.
Socías, quien busca su inspiración en sus hijas, su mamá y su familia, asegura que sus emprendimientos han sido aceptados por sus clientes. “Gracias a Dios ha sido muy buena. Me llaman muchas personas”.
“Un árbol trae a otro porque en este país las personas se llevan más de las referencias. A medida que los años van avanzando, la cartera de clientes de Navidad ha crecido bastante”, afirma la emprendedora.
Retos
La estratega en relaciones públicas señala que en el trayecto de emprender siempre existen retos. Pero, a pesar de que se vive en “una montaña rusa”, invita a las emprendedoras a nunca tener “miedo de hacer o desarrollar una idea”.
“Nunca teman tocar una puerta, lo peor que puede pasar es que te digan que no o que te cierren una puerta y eso es parte de la vida. Insistir y persistir hasta sacar el sí”, dijo.
Asegura que el éxito de sus proyectos ha sido porque los encomienda a Dios, por la perseverancia y, sobre todo, la paciencia.
Según la emprededora, la clave del éxito está en que sus clientes entiendan qué es lo mejor para ellos. “En mi caso, que son trabajos muy de la mano con las personas es vital la empatía, entender las necesidades de mis clientes y satisfacerlas. Aunque muchas veces lo que ellos entienden que debe ser no es lo que más les convenga”.







