La imagen es una potente herramienta de comunicación, que se compone de varios elementos, desde las piezas de vestir que utilizamos, hasta la manera en la que nos comportamos.
Es por eso que, según la importancia con la que trabajemos cada uno de estos aspectos, podremos acercarnos al cumplimiento de nuestros objetivos personales y profesionales.
Dicho esto, hay que reconocer que para conseguir una imagen que vaya acorde con lo que queremos transmitir, debemos trabajar cada uno de estos componentes por separado, dándole un protagonismo de manera individual, pero que se adapte a un mensaje logrado por el conjunto.
En el caso de la imagen profesional, el color es uno de los elementos más relevantes y muchas veces tomado muy a la ligera.
El color, por sus características físicas y psicológicas, es un transmisor de información constante en todos los aspectos de nuestra vida. Claramente, bien utilizado destacaría nuestra mejor versión.
Es por eso que, para las profesionales, es primordial el estudio de los colores en su vestimenta, con el fin de adaptarlos al momento y los objetivos que deseamos alcanzar. Por ejemplo, cuáles tonalidades utilizar según la hora del día o cómo transmitir cercanía y/o autoridad en una reunión de negocios.
Para ambientes laborales se pueden utilizar un sin número de colores, siempre y cuando vayan alineados con la profesión que estamos desempeñando. En ese sentido, no es lo mismo una mujer que trabaje en una institución financiera a una emprendedora del mundo de la moda.
Para las profesionales que se desenvuelven en escenarios más tradicionales se recomienda el uso de tonalidades neutras, que transmitan un mensaje de confianza y cooperación como el azul, el marrón y los colores pasteles.
En caso de utilizar colores brillantes (azul royal, rojo, etc), siempre combinarlos con tonos de poca recordación o colores más sobrios, con el propósito de no distraer la atención del servicio brindado.
Por otro lado, aquellas mujeres que se dedican a carreras donde la creatividad y la espontaneidad son factores que resaltan, cómo la publicidad, el marketing o el mundo de la moda, pueden jugar con mayores combinaciones. Los colores vivos como el amarillo, naranja y el verde serán permitidos, siempre y cuando se tenga claro la hora y el lugar para utilizarlos.
La magia del color se adapta a todo tipo de ambientes y comunica en justa medida quienes somos. Un escenario común para todas es cuando buscamos potencializar nuestra imagen de liderazgo, en ese caso la mejor opción para la mujer es optar por vestir de blanco. Este color destaca la claridad y la seguridad que necesitamos en apariciones públicas y conferencias donde participan varios expertos.
Sin dudas, el color siempre será un aliado de la comunicación y de la proyección a través de la imagen, mucho más, luego de realizar un análisis a profundidad que identifique cuáles tonalidades nos hacen lucir mejor y cómo adecuarlas a nuestra realidad personal y profesional.
No obstante, debemos recordar que, en un espacio laboral nuestra imagen siempre debe reflejar profesionalidad, el cargo que desempeñamos y nuestras metas. Esto lo conseguimos procurando que nuestro mensaje y nuestra imagen sean coherentes. Por eso, un profesional que sabe utilizar los colores a su favor siempre proyectará la imagen correcta.










