La firma consultora dominicana en temas de economía Analytica en su artículo sobre externalidades indica que las mismas se definen como un efecto indirecto que sufre un tercero por alguna decisión, participe en la misma o no.
Las externalidades influyen en las oportunidades de consumo y de inversión de terceros, perjudicándolos o beneficiándolos, lo cual nos deja esta interrogante: ¿Realmente el sistema actual de alcanzar las metas corporativas y país garantizan la calidad de vida hoy, mañana y la resiliencia de los ecosistemas?
Como país, ¿nuestras políticas públicas en materia de economía catalizan la generación de estas externalidades? El círculo vicioso del crecimiento del PIB a toda costa ha llevado a muchos países a diseñar acciones para hacer más responsables a los actores claves de la economía (las empresas). Pero la pregunta es si solo con ser responsables basta para dar respuesta a las demandas que tanto del medio ambiente (a través del cambio climático) como de la gente (a través de tantas inequidades sociales) que están demandando a fin de tener alternativas que no vayan en detrimento de las futuras generaciones y de nuestro planeta.
Durante los últimos años vemos como las industrias y sus actores buscan conocer y medir el impacto que tienen tanto en la gente, en el medio ambiente y en las alternativas que dejaremos a las futuras generaciones para satisfacer sus necesidades.
Hace más o menos un año, vimos cómo la empresa con más transacciones en República Dominancia, Cervecería Nacional Dominicana hacía pública la cantidad de toneladas de plástico que sus operaciones producen y cómo están invitando al consumidor dominicano a ser parte activa de sus acciones para mitigar ese impacto.
El dilema que actualmente vivimos en el contexto de la pandemia nos invitó a pensar que es más importante la salud o la economía, todas estas son acciones que buscan básicamente la internalización de las externalidades, puesto que no basta solo con reconocer, mitigar y neutralizar el impacto.
Como definición la internalización es la manera a través de la cual las externalidades negativas (costos) son incorporadas a la actividad económica; hay corrientes tanto desde el punto de vista legal como económico que optan por generar acciones en materia de política pública como impuestos para lograr la internalización, pero estas solo atacan los síntomas.
Daniel Echeverria en su artículo “Empresas regenerativas nos hace la siguiente analogía” asegura que “la gestión misma debe cambiar. Pasar de una visión de optimización hacia la vitalización, de una transformación periódica hacia la constante regeneración y de la preservación de la estabilidad hacia la destrucción creativa interna”.
Partiendo de esta invitación a la internalización de las externalidades con enfoque ecosistémico, comparto miradas sistémicas que desde el mundo de la inversión y el emprendimiento pueden aportar para hacer que las utilidades, el PIB y sus externalidades no le cueste tan caro a la gente y al medio ambiente:
Modelos negocios responsables: buscan mitigar sus externalidades tales como acciones de empresas que tienen programas de reciclaje, acciones de asistencialismo y voluntariado corporativo contando con un presupuesto de responsabilidad social empresarial.











