La deuda pública o soberana, aquella que mantiene un Estado con inversores particulares, organismos internacionales o con otros países para cubrir déficits y desarrollar obras, en sí misma no es mala. Su impacto negativo radica en el uso de esos fondos, su planificación estratégica y el nivel del endeudamiento.
Cibeles Jiménez, especialista en Gestión Integral de Riesgos y Gobierno Corporativo, explica que en el caso de República Dominicana el actual endeudamiento limita la capacidad del Estado a desarrollar planes de crecimiento económico e implica dirigir menos recursos a la protección social. Solo el servicio de la deuda (pago de vencimientos) asciende a un 3% del producto interno bruto (PIB).
Esto se traduce en inflación y en potenciales reformas fiscales que afectan la economía de los hogares dominicanos e incrementa la posibilidad de disminuir su calidad de vida.
Entonces, ¿cómo afecta la deuda pública las finanzas personales? Expertos indican que los niveles de deuda pública podrían afectar la economía de las personas en diferentes aspectos.
Jiménez, directora ejecutiva del Consejo de Gobierno Club de Gestión de Riesgos de República Dominicana, sostiene que a mayor deuda menor será la capacidad de respuesta del Gobierno para hacer frente a gastos inesperados, tales como crisis financieras, fenómenos naturales, cambios imprevistos en las divisas o en commodities.
“Y ese impacto va directo al bolsillo de las personas físicas, a través de más impuestos y menos gasto del Gobierno en servicios básicos (educación, salud, subsidio a la alimentación, seguridad, transporte…)”, aseguró.
Esa situación obliga a los ciudadanos a pagar por esas necesidades y en gran medida en subsidiar a otros hogares más pobres. Esto, a su vez, implica mayor inflación, por ende, cada ciudadano tendrá menor capacidad de gasto, ahorro e inversión para lograr independencia financiera.
También, el ciudadano puede toparse, por un lado con el recorte de gasto y por otro, alzas impositivas e impuestos a algunos productos de la canasta familiar u otros bienes como alcohol, tabaco o hidrocarburos. Al mismo tiempo, si el recorte es brusco y afecta el crecimiento económico a mediano plazo, la recuperación del empleo en mayor o menor medida se vería comprometida.
Deuda pública de República Dominicana
Al cierre del 2020 el PIB per cápita de los dominicanos ascendió a US$7,544.5l, por cada uno de los 10.5 millones de personas, aproximadamente, que habitan en República Dominicana, por lo que el endeudamiento asciende al 70% de la renta nacional. Esto significa que a cada dominicano le tocaría pagar US$5,213 de la deuda pública.
Conforme a estadísticas oficiales, para el 2020 el PIB decreció en 6.7% respecto al 2019. Esto, de acuerdo a Jiménez, evidencia que el país no solo está produciendo menos, sino que se está endeudando aceleradamente, por lo que disminuye los niveles de bienestar social.
Un lento crecimiento matizado por la crisis económica que provocó la pandemia del covid-19 tiene potencial para convertirse en un “círculo vicioso” obligando a emitir más deuda.
“Este fenómeno podríamos llamarlo como -el pez que se muerde la cola-, cada vez con menos crecimiento, más endeudamiento y por tanto, más limitaciones financieras”, reiteró.
Lo que usted debe hacer…
- Exigir al Estado que cada endeudamiento esté bien documentado con un plan de ejecución y los efectos económicos esperados.
- Demandar rendición de cuentas. En qué y cómo se invirtieron esos recursos económicos que provinieron de deudas.
- Saber que cada endeudamiento compromete su libertad financiera a largo plazo, por lo que lo ideal sería desacelerarlo.
- Saber que la deuda pública excesiva limita el desarrollo y competitividad de la nación, aunque es el recurso más usado por los gobiernos.
- Analizar el endeudamiento desde su perspectiva. Es decir, implicaciones al país, al sector comercial, a su negocio y a sus finanzas.
- Planificarse. Esto le permitirá hacer sus proyecciones financieras bajo escenarios conservadores. O sea, controlar sus gastos y ahorrar.
- Pactar gastos necesarios futuros a precios actuales, de manera que pueda mitigar algunos efectos de una eventual inflación.












