Como he mencionado en artículos anteriores sobre lo barato que ha estado el dinero últimamente a causa del covid-19 y las tasas de interés de las grandes economías cayendo aún más hasta quedar casi en cero, los bancos centrales del mundo han reducido al máximo el costo del dinero para tratar de mitigar los efectos de la peor crisis económica en décadas provocada por la pandemia.
Este dinero sin costo, teóricamente, debería ser un incentivo para que las empresas hagan inversiones productivas y generen empleo, la gente consuma y los gobiernos puedan endeudarse (o renegociar sus deudas) a tasas convenientes, claro está, teniendo por objetivo la reactivación económica mundial, a lo que los bancos centrales han impreso más billetes que nunca para dar brindar un cash flow (flujo de caja) más fluido, valga la redundancia.
Este es el escenario perfecto que puede explicar las grandes millonadas que están ocurriendo a nivel bursátil, pero que difiere totalmente de lo que es la economía real y su recuperación, pues esta era de dinero fácil, ha hecho que los grandes inversionistas generen enormes rentabilidades en medio de la situación actual y que la desigualdad aumente.
Los miembros del 1% más rico de los Estados Unidos, pudieron observar como sus fortunas aumentaban en US$4 billones en 2020, al concentrar cerca del 35% de la riqueza extra generada en el país, según un estudio de la Reserva Federal (FED).
Es un secreto a voces que muchos economistas, autoridades e inversionistas creen que hay ciertos activos sobrevalorados cuyo precio está expuesto a caer apenas suban las tasas de interés y baje la euforia bursátil, lo que no se sabe es si esas potenciales caídas tendrán un impacto reducido o si podrían tener consecuencias más profundas.
De lo anterior parte la premisa de que se ha creado lo que se conoce como una burbuja global de precios de activos y del mercado crediticio, la cual posiblemente pudiera estallar cuando la Reserva Federal de los Estados Unidos tenga que empezar a subir las tasas de interés en respuesta a un sobrecalentamiento de la economía americana, el cual probablemente sea causado por el excesivo estímulo presupuestario de Joe Biden.
A todo esto, podemos sumarle el mercado inmobiliario, ya que, los precios de las viviendas se encuentran en niveles récord en muchos países, incluidos Canadá, Australia y los Estados Unidos, y, por otro lado, agregarle a esta formula, el gran mercado especulativo de las criptomonedas y los pumps and dumps que cada vez son más frecuentes.
Mientras las tasas de interés sigan de esta manera, el peligro que existe de que estas burbujas mencionadas estallen, es relativamente nulo, ya que, mantener estas tasas cero, son pieza clave de la caja de herramientas de las políticas para ganar tiempo hasta que las vacunaciones masivas sean una realidad.
Pero, al momento en que la FED (tiempo incierto) decida incrementar las tasas de interés repentinamente o demasiado rápido, podría resultar en una salida de capital desestabilizadora en busca de rentabilidad, lo que en este caso ocasionaría el estallido de las burbujas antes mencionadas, mientras tanto, las potenciales burbujas tendrán más tiempo para seguir creciendo, mutar o en un caso extraño, desaparecer.






