Las autoridades chinas autorizaron al gestor estatal de activos Huarong, el mayor “banco malo” del país, a emitir bonos por valor de 70,000 millones de yuanes (US$10,957 millones, €9,698 millones) tres meses después del anuncio de un plan para rescatar a la compañía.
El regulador de bancos y aseguradoras de China, la CBIRC, puso como condición que lo recaudado con esos bonos se utilice para deshacerse de activos improductivos y en intercambios de deuda por acciones, informó anoche el portal de noticias económicas Yicai.
Huarong tiene que afrontar el pago de unos 12,500 millones de yuanes (US$1,957 millones, €1,732 millones) en bonos la semana que viene y, según Yicai, está “acelerando” la venta de activos no vinculados a sus principales negocios.
La compañía anunció en agosto un plan de reposición de capital respaldado por el banco público de inversión Citic tras haber registrado pérdidas por 102,900 millones de yuanes (US$16,107 millones, €14,257 millones) en 2020.
Sin embargo, en la primera mitad de 2021 dejó atrás las pérdidas y registró 158 millones de yuanes (US$24.7 millones, €21.9 millones) de beneficios, y actualmente vuelve a gozar de un “buen estado financiero” tras gastar casi US$10,000 millones entre abril y agosto para saldar deudas que vencían tanto a nivel nacional como internacional.
En estos últimos meses, Huarong ha estado deshaciéndose de activos de riesgo adquiridos durante la etapa al frente de la empresa de Lai Xiaomin, quien fue ejecutado en enero tras ser condenado en lo que la prensa oficial llegó a calificar como el “mayor caso de corrupción financiera” de la historia de China.
Huarong es uno de los cuatro “bancos malos” del país asiático, fundado en 1999 tras la crisis financiera asiática con el objetivo de purgar las insolvencias en el sistema bancario chino, aunque con la llegada de Lai (2012) se transformó en un consorcio financiero y comenzó a invertir en activos de alto riesgo, saliendo a bolsa en Hong Kong en 2015.
A finales de 2017, la empresa contaba con un activo neto de unos 182,660 millones de yuanes (US$28,144 millones, €24,065 millones), aunque al año siguiente, con la detención de Lai, se descubrieron riesgos de capital que hasta entonces permanecían ocultos.











