La economía italiana crecerá en 2022 un 3.1%, según estimó este miércoles el Gobierno italiano, que rebajó esta cifra desde el 4.7% calculado el pasado octubre por las consecuencias derivadas de la guerra en Ucrania y la elevada inflación.
El déficit será del 5.6% en 2022, invariable respecto a las previsiones de octubre, y la deuda bajará al 146.8%, frente al 149.4% calculado en octubre para este año y desde el 150.8% registrado en el 2021.
“La guerra en Ucrania ha provocado un empeoramiento de las perspectivas de crecimiento, que se ve lastrado por el aumento de los precios de la energía y la disminución de la confianza de los consumidores e inversores, que era muy positiva a principios de año”, dijo hoy Mario Draghi en una rueda de prensa para comunicar la actualización del cuadro macroeconómico para el año en curso.
El Ejecutivo prevé aprobar en las próximas semanas un nuevo paquete con ayudas de hasta €5,000 millones que servirán para respaldar a empresas y familias ante el encarecimiento de los precios de la energía, y evitar un empeoramiento de la actividad productiva y del consumo de los hogares.
El ministro italiano de Economía, Daniele Franco, señaló que sin este gasto fiscal, la economía italiana crecería un 2.9% en 2022.
Este gasto no provocará una desviación del déficit, añadió, porque la economía italiana creció el pasado año un 6.6%, “más de lo previsto”, y esto permite un mayor margen de maniobra.
“Muchas empresas están sufriendo con el aumento de la energía y esto tiene un gran impacto en los costes de producción. Pero hay que tener en cuenta de que es una situación coyuntural, en el futuro es poco probable que se mantenga este nivel durante largos periodos”, subrayó.
Respecto a la previsión por trimestres, el Gobierno plantea que la economía ha sufrido ya entre enero y mazo un retroceso del 0.5% (el dato provisional del Instituto italiano de Estadísticas se conocerá el 29 de abril), “debido principalmente a una contracción del valor añadido de la industria”, se lee en el documento que apoya el cuadro macroeconómico.
Roma confía en que el PIB se mantenga en terreno positivo en el segundo trimestre, gracias al sector servicios; pero reconoce que en marzo “las expectativas de las empresas manufactureras en los pedidos y la producción empeoraron considerablemente”, lo que podría llevar a una segunda contracción en el segundo trimestre.
Si se diera este escenario de dos caídas consecutivas, Italia entraría en una recesión técnica, una hipótesis que la patronal Confindustria ya contempló recientemente, cuando vaticinó que la economía italiana ha caído un 0.2% en el primer trimestre y lo hará un 0.5% en el segundo.
“Las perspectivas económicas, condicionadas en los dos últimos años por la pandemia, están ahora marcadas por la incertidumbre por la guerra en Ucrania y el aumento de los precios de las materias primas y la volatilidad en los mercados”, argumenta el Gobierno italiano en su documento.
En este sentido, hipotiza que si el conflicto armado en Ucrania se alarga y Rusia congelara las exportaciones de petróleo y gas hasta finales de 2023, los precios de la energía aumentarían y esto tendría un impacto en el PIB de 0.8 puntos porcentuales en 2022 y 1.1 puntos en 2023.
“Si Rusia interrumpiera el suministro de gas hoy, hasta finales de octubre estaríamos cubiertos de reservas, no habría consecuencias”, dijo Draghi.













