Las Reservas Internacionales acumuladas por el Banco Central en nada tienen que ver con el nivel de endeudamiento del país. ¿A quién se le puede ocurrir semejante desatino? Los hacedores de opinión pública, entre los que están algunos economistas de renombre y políticos, parece que desconocen definiciones elementales o simplemente sacan partido de la ignorancia en que lamentablemente vive una parte importante del pueblo llano, al que es atinado hablarle con transparencia.
Las Reservas Internacionales son activos en moneda extranjera acumulados por el Banco Central para amortiguar el impacto de posibles salidas inesperadas de divisas o choques adversos a la balanza de pagos, para ayudar a mantener y promover la confianza de los agentes sobre el valor de la moneda local, permitiendo hacer frente a posibles fluctuaciones no deseadas del tipo de cambio y de esta manera contribuir a garantizar la estabilidad de precios de la economía.
Sobre la balanza de pagos es pertinente señalar que es un registro de las transacciones monetarias producidas entre un país y el resto del mundo, por lo general durante un año, que pueden incluir pagos por las exportaciones e importaciones de bienes, servicios, capital financiero y transferencias financieras. Sirve para contabilizar, en resumen, las transacciones internacionales para un período específico. Lo lógico es que se prepare en una sola divisa.
Por suerte el Banco Central, al que pertenecen profesionales de la más alta calificación en economía, finanzas y administración, no necesita defensa. República Dominicana tiene importantes retos en materia de inclusión socioeconómica, pero también ha logrado avances significativos en materia de manejo macroeconómico. Entidades financieras internacionales lo han reconocido, incluyendo a agencias calificadoras de riesgo como Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch. El país acaba de ser reconocido por Latin Finance por la negociación que hizo para saldar la deuda de PetroCaribe.
Esto no quiere decir que el nivel de endeudamiento no genere preocupación. Por supuesto que sí. El FMI se ha referido al tema. Está muy bien que el liderazgo social del país le pida al Gobierno cautela y suficiente raciocinio en materia de deuda. Sin embargo, relacionar cuánto debe el país con las reservas internacionales es un análisis que no admite lógica.
Merece especial reconocimiento, a propósito de la aclaración, que las reservas internacionales, en términos brutos, hayan alcanzado la cifra récord de US$5,266 millones al cierre de 2015 y que las Netas estén en US$5,195.1 millones. De manera muy positiva debe verse que para disponibilidad inmediata el país cuenta con US$3,210.6 millones de Reservas Internacionales Líquidas, aumentando en US$314.4 millones. Estas últimas con respecto al 2014.
Esto equivale a decir que los niveles de Reservas alcanzaron 3.6 meses de las importaciones, lo cual excede lo contemplado en el Programa Monetario y las recomendaciones del FMI.
Por lo que sí es pertinente una preocupación constante es porque haya fortaleza y estabilidad en los sectores generadores de divisas. El país no puede poner en riesgo los avances que, incluso, han servido de modelo o de ejemplo en otras naciones.
Es menester reconocer el mea culpa del Gobierno, que al tiempo que resalta el crecimiento económico, admite que hace falta derramar el bienestar en la población.











