Un grupo de prominentes dominicanos ha decidido mantenerse en la parcela que hoy le da de comer y les ofrece estabilidad económica y financiera y su chin de influencia mediática. Eso está muy bien. Nadie está obligado a entrar en un terreno seco sin saber qué sucederá mañana, pues todo dependerá de las probabilidades de lluvia.
Lo que no está bien es que se apele a la filosofía e ideología para justificar la decisión. En la sociedad hay muchos tontos y hay otros tantos que se hacen los tontos. Hay que tenerlo claro.
El interés económico prima sobre las demás razones. Está bien que no se admita por razones obvias, pero de ahí a hacerle creer al resto de los que están en la otra parcela que usted respeta su ideología, es otra cosa. No, así no puede ser.
El mismo derecho que tienen los que se quedaron en la parcela que hoy les ofrece “alimento espiritual”, ese mismo derecho tienen los que se pasaron de solar. Y no se trata de que papeleta mató a menudo y morocoto acabó con tó.











