El ministro de Agricultura, Luis Ramón Rodríguez, reveló que el sector agropecuario ha recibido RD$11,600 millones en lo que va de año, cantidad que califica de histórica, pero insuficiente para cumplir con la demanda de recursos de diversos rubros.
El funcionario indicó que a mitad de año se había ejecutado cerca del 98% del presupuesto del semestre. Sin embargo, señaló, hay decisiones pendientes que deben ejecutarse, como es la rehabilitación de las instalaciones del ministerio y así mejorar la calidad de los servicios.
Entre los aspectos que considera importantes, pero que está pendiente, es la mejoría de los caminos vecinales, ya que cerca de 18,000 kilómetros necesitan ser intervenidos. Destacó que en el primer año se logró trabajar en 2,750 kilómetros.
Indicó el gobierno ha priorizado las áreas de arroz, vegetales orientales de exportación, cacao y leche, aunque hay otras zonas que necesitan ser intervenidas. “Faltan cerca de 15,000 kilómetros por intervenir”, sostuvo Rodríguez.
Sobre sus expectativas de crecimiento, afirmó que el sector agropecuario debe crecer por encima de 3% anual para sacar la pobreza del campo dominicano. Destacó que ahora se está “sincerizando” el desempeño del agro, en el sentido de que “lo que decimos que se sembró y se cosechó fue lo que realmente sucedió”.
El funcionario recordó que en 2008, “el peor año de la economía mundial”, el sector agropecuario creció más de 12% y eso nadie lo entendió. Dijo que ahora se están desmontando muchas de esas cuentas que no estaban claras, por lo que a partir del año próximo se podrá comparar el crecimiento de 2013 con los resultados de 2014.
Informó que este año se ejecuta un proceso de expansión de la siembra de cacao. Dijo que el banano sigue marcando cifras récord, así como de cacao. Reveló que sólo de banano las exportaciones han llegado a US$250 millones y de cacao a US$127 millones, lo que significa que los números deberán ser mejores.
Rodríguez consideró que nadie había puesto tanto dinero en poder la agropecuaria, iniciando por RD$5,500 millones al Banco Agrícola en 16 meses, lo que implica RD$2,000 millones más antes de que finalice este año. Además, dijo, hay que sumar los RD$1,000 millones el Fondo Especial de Desarrollo Agropecuario (FEDA) y los RD$4,000 millones del encaje legal, así como los recursos que se han puesto en manos de pequeños productores a través de las Pymes y del programa Banca Solidaria.
El funcionario resaltó que sólo a través del Seguro Agropecuario se destinan RD$230 millones para el 50% de la prima que tengan los productores sobre sus cosechas y que el año próximo habrá RD$50 millones más.
Reconversión Valle de San Juan
Luis Ramón Rodríguez explicó que en estos momentos se implementa un programa para reconvertir la producción agrícola del Valle de San Juan. Con los invernaderos, apuntó, se harán módulos de 50,000 metros cuadrados, pero en vez de tener diez personas cada una con 5,000 metros cuadrados, lo que se hará es juntarlas en un solo módulo para que sean dueños todos.
Indicó que si se toman 5,000 metros cuadrados por grupo de agricultores habrá que poner una planta eléctrica, un sistema de riego y otros equipos para cada uno, lo que encarecerá el costo de producción.
El proyecto se trabaja con una misión técnica del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el cual tendrá un financiamiento de US$35 millones y el gobierno dominicano aportará cerca de US$5 millones adicionales.
Entre los retos inmediatos que tiene el Ministerio de Agricultura, citó la instalación de 500,000 metros cuadrados en invernaderos para que con fondos del Banco Agrícola y la Presidencia se financien los primeros 500,000 metros de invernaderos de aquí a marzo de 2014.
AGRICULTURA POR CONTRATO
La manera más rápida de sacar a los pequeños productores de la pobreza es organizarlos alrededor de una planta de empaque o procesamiento, y que esa planta, además de dar certeza de comercialización, pueda proveer fondos de financiamiento y contrato.
Explica que la agricultura de contrato, que no es más que la integración vertical de la producción a través de una planta de empaque, también funciona como un colonato. Consideró que este es el mismo mecanismo que ha permitido a los productores de tomates de azua prosperar porque están unidos alrededor de las empresas procesadoras.
Destacó el aporte que hacen dos plantas empacadoras en Constanza, las cuales, dijo, sólo necesitan que más productores pequeños y medianos pasen a formar parte de esa cadena y se conviertan en una especie de socios, pero manteniendo la administración de los grupos originarios.
El ministro de Agricultura no considera oportuno que los productores manejen los centros de empaques, ya que su actividad no es la administración y además no tienen tiempo para viajar a hacer negocios o formalizar contratos en mercados internacionales.
RESPUESTA AL PRD
El ministro de Agricultura rechazó el balance y consideraciones que hace la Comisión Agropecuaria del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), ya que si el informe que dieron a conocer los técnicos de esa organización política fuera verdad, los primeros en salir a reclamar y a quejarse fueran los productores.
“Tú hablas con cualquier productor hoy día y la diferencia es notable. Incluso, cuando Leonardo Fañas del desastre agropecuario, su jefe político que es Hipólito Mejía, ha dicho que el sector las cosas están y que se está haciendo lo que él quería hacer”, dijo.
El funcionario dijo que está conforme con lo que ha sucedido hasta este momento en el sector agropecuario, pero consideró que no es suficiente, ya que uno de los grandes retos de la agropecuaria es que antes de que la globalización se imponga a través de los tratados de libre comercio con los diversos países, hay que llegar a un punto en el que se puedan hacer dos cosas: por un lado, los productores de los bienes que son “commodities” hay que llevarlos a que sean competitivos, y por el otro, aquellos que no lo sean reconvertirlos hacia rubros en los que puedan lograr rentabilidad. Señaló que República Dominicana es aún una agricultura minifundista y esa condición no permite las economías de escala que tienen los grandes países, por lo que habrá que llevar el campo al cooperativismo.











