[dropcap]N[/dropcap]o se sabe a ciencia cierta por qué será que tanta gente reclama sin tener razón. Y lo peor de todo (o lo mejor) es que sus reclamos lo hacen con tanta vehemencia que pareciera que ciertamente tienen la razón. Hasta ellos llegan a creerse que tienen razón.
Veamos: la mayoría de los que se quejan del pésimo y caótico tránsito en Santo Domingo son los primeros que no respetan las señales de tránsito; doblan en U donde no se debe, hacen tercer carril donde no hay, se meten en vía contraria, dejan y toman pasajeros en lugares con la señal de “no pasajeros” y ¡ay de quienes reclamen! Lo menos que hacen es sacarte el dedo mayor.
Otros, por ejemplo, se quejan de los apagones pero no pagan el servicio y, si tienen un contador o contrato, tienen algún “tercer cable” para robarse la energía que consumen en la nevera o acondicionadores de aire.
Y algunos se pintan como moralistas y ciudadanos responsables. Y qué decir de los que no pagan agua y hasta protestan porque no les llega el servicio.











