Por Peter Backman
La inseguridad energética no es un nuevo factor de riesgo. En muchas maneras ha sido un riesgo constante en la historia de las civilizaciones, y un hilo conductor que conecta los eventos más relevantes de la geopolítica global.
Desde las grandes conquistas territoriales, la revolución industrial y sus consecuencias, hasta la crisis del petróleo de 1973 y las guerras de Iraq. Desde antes de la guerra de Rusia-Ucrania, incluso antes de la pandemia, las grandes potencias jugaban ajedrez en el sector energético, en detrimento del consumidor final.
La seguridad, la prosperidad económica y el bienestar social de los países dependen de una complejo sistema de infraestructuras interdependientes. La clave entre ellas es la infraestructura energética: la producción, transmisión, almacenamiento y distribución de energía que alimentan y potencian la economía.
Negocios grandes y pequeños han sufrido por la inestabilidad del precio del combustible necesario para realizar sus labores, así como las comunidades corporativas han visto un aumento de costos por la inflación; creando un escenario complejo de riesgos endógenos y exógenos para las organizaciones.
La seguridad energética podría definirse como “la disponibilidad de energía utilizable y suministros, en el punto de consumo final, a precios económicos y en cantidades y oportunidad suficientes para que, teniendo debidamente en cuenta el fomento de la eficiencia energética, el desarrollo económico y social de un país no se ve limitado materialmente”.
Debido a la complejidad del contexto de riesgo de inseguridad energética para las pequeñas y medianas empresas, tanto en el escenario global como local, ¿cómo pueden las organizaciones prepararse para garantizar la continuidad de negocios?
1. Conociendo los procesos energéticos de tu organización para reducir desperdicio y optimizar el aprovechamiento de los recursos energéticos.
2. Estableciendo planes de continuidad que contemplen las interrupciones y rápidos cambios en los costos de energía de manera que garantice la continuidad de negocio.
3. Invirtiendo en energía renovables para crear sostenibilidad y reducir la dependencia.
4. Demandando de sus gobiernos acelerar los procesos de transformación energética.
Como ya es nuestro lema en TEDCAP, el factor más relevante es recordar que los mismos factores de riesgo de inseguridad energética que afectan a la organización, afectan a su comunidad corporativa.
En el contexto actual de incertidumbre, las organizaciones tienen una responsabilidad ética y moral con sus comunidades corporativas y con el mercado de reforzar la cultura corporativa y la gobernabilidad para garantizar el bienestar social que produce prosperidad económica.











