Su origen se remonta al siglo XIX, en la empresa Dow Jones & Company cofundada por Charles Henry Dow, editor del periódico The Wall Street Journal, Edward David Jones y Charles Milford Bergstresser, ambos periodistas estadounidenses. El índice Industrial se fundó inicialmente con 12 compañías, se amplió a 20 en 1916 y finalmente a 30 en 1928, por lo tanto, es el índice bursátil más antiguo del mundo. La única empresa que permanece en el índice desde su creación es General Electric. ¿Cómo nació “Just do it”? El eslogan de Nike cumple 25 años.
En sus 117 años de historia -desde antes de que los hermanos Wright realizaran el primer vuelo a motor- esta suerte de Olimpo de las 30 compañías más importantes de Estados Unidos sólo cambió 47 veces su composición, informa BBC Mundo. Visa abandona los ‘números rojos’.
De ahí la agitación producida por el anuncio de que tres miembros -Bank of America, Hewlett-Packard y el rey del aluminio Alcoa- han sido sustituidos por nuevas deidades: Goldman Sachs, Visa y Nike, recientemente integradas.
El profesor de finanzas de la London Business School Ralph Koijen explicó los mecanismos de acceso a este particular Olimpo estadounidense. “El criterio de selección es bastante subjetivo. Se toma en cuenta su ‘excelente reputación, su capacidad de crecimiento, el interés que despierta en los inversores’, todos criterios debatibles y con anomalías en su composición”, indicó Koijen.
Sorpresas en la lista
Una de las anomalías más flagrantes es que la primera y tercera compañía estadounidense en valor de mercado, Apple y Google, no figuran en el índice. Mientras la primera es una de las compañías más valoradas de Wall Street, la segunda es uno de los referentes de la nueva economía. Pero ninguna forma parte del índice.
La razón para este aparente sinsentido es que a los criterios subjetivos mencionados por Koijen se añade uno más mensurable; el Dow Jones toma en cuenta el precio por acción de una compañía: esto da más peso a compañías más pequeñas, pero con un precio bursátil mayor.
Por el momento, las dos firmas de Silicon Valley tendrán que esperar para entrar en ese selecto club de grandes corporaciones, a costa de que se vuelvan a producir movimientos en la lista.
El sube y baja
Estamos acostumbrados a que en la sección financiera de las noticias televisivas, de radio o de prensa aparezcan referencias al índice Dow Jones; el mero nombre viene con un aura de prestigio equivalente a su opacidad: pocos saben qué es o qué mide.
¿Se trata de un ranking más o nos dice algo sobre las empresas incluidas o excluidas y el estado de la economía estadounidense?
“Cuando el precio de las acciones de una compañía cae mucho está claro que no puede seguir en el Dow Jones. Al mismo tiempo, la composición interna de estos 30 lugares refleja el peso de distintos sectores”, indicó Koijen.
En el caso de uno de los caídos del Olimpo, el Bank of America, está claro que esta entidad financiera no se recuperó del estallido financiero del 2008: el precio de sus acciones de US$14 es elocuente al respecto.
Narcisismo financiero
Esta inclusión o exclusión de una compañía tiene un impacto sobre su precio bursátil. “El precio de las acciones sube o baja porque los índices orientan la conducta de los gerentes de los fondos de inversión”, explica Richard Payne, profesor de la Cass Business School de Londres.
Pero el Dow Jones cumple también una función más cercana al reino de la psicología social que al de las finanzas; estar en este Olimpo empresarial es el equivalente a estar en el cuadro de honor de la escuela, en el equipo de fútbol o ser Miss Universo y lo que es mejor, ayuda a satisfacer el exigente y quizás inagotable narcisismo humano.
“El prestigio cuenta a nivel corporativo y pocas cosas lo proporcionan como pertenecer al Dow Jones 30”, concluye el profesor de finanzas de la London Business School Ralph Koijen. (eleconomistadeamerica.com)










