[dropcap]H[/dropcap]ace exactamente 12 años de la aprobación e implementación del impuesto de 0.15%, establecido por la Ley 288-04 de Reforma Fiscal. De manera transitoria, para ayudar en parte al problema fiscal y poscrisis financiera, se ordenó cobrar este gravamen sobre el valor de cada cheque de cualquier naturaleza, pagado por las entidades de intermediación financiera, así como los pagos realizados a través de transferencias electrónicas.
Hubo mucha gente y representantes de sectores económicos que lo consideraron lesivo o contraproducente. Incluso, se llegó a decir que desincentivaría el crédito. Ha sucedido todo lo contrario. Sin embargo, y como era transitorio, el impuesto comenzó a implementarse sin mayores dificultades. El año pasado, por ejemplo, generó cerca de RD$6,000 millones al fisco.
A más de una década de su implementación, y tomando en cuenta que la costumbre fue más poderoso que la ley, la población lo asimila con total naturalidad, no le pesa en las transacciones (por lo menos a las personas físicas) y el gobierno, por supuesto, también se ha acomodado a estos ingresos.
Tampoco se puede pasar por el alto que la Asociación de Bancos Comerciales (ABA) expresó su desacuerdo con algunos puntos respecto a este impuesto, llegando a reunirse con los funcionarios de Impuestos Internos para “cuadrar algunos asuntos”, especialmente en la interpretación que se había hecho.
El gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, recibió la semana pasada los nuevos directivos de la Asociación de Bancos de Ahorro y Crédito (Abancord), donde se mostró de acuerdo en que en que se elimine la comisión de 0.15% a los cheques y las transferencias electrónicas de fondos, recordando que esta medida fue transitoria, para enfrentar una situación coyuntural.
Al mismo tiempo, en un choque de sentido, elogió el desempeño del sistema financiero nacional, que en 2015 registró un crecimiento de 9.2%, mostrando un holgado nivel de liquidez, solvencia y rentabilidad, así como una mayor diversificación de sus servicios, lo que favorece una mayor inclusión financiera.
Todo indica, partiendo de los datos, que el 0.15% es un impuesto que no molesta, que el gobierno se siente cómodo con él y que la banca no ha dejado de crecer por su causa, todo lo contrario, es una de las más fuertes y ejemplares de la región.











