[dropcap]E[/dropcap]n la infancia, obtener como regalo una pelota con plumas puede ser algo habitual. Pero, pensar que con esta se puede pertenecer a una selección nacional y así competir en los Juegos Olímpicos, no es convencional.
Sin embargo, esto es posible en el bádminton, un deporte de raqueta muy parecido al tenis, pero con la peculiaridad de la pelota, que en su caso utiliza la plumita o volante, este último da su nombre profesional.
En República Dominicana nace en la década de los 90 con los hermanos Crispín, quienes lo practicaban como un pasatiempo, pero no fue hasta el 2000, previo a los Juegos Panamericanos 2003, que resurge su práctica como deporte y su reconocimiento ante el Comité Olímpico. Así lo afirma el presidente de la Federación Dominicana de Bádminton, Generoso Castillo.
La primera participación de la selección nacional fue en 2006, pero no fue hasta 2009 en el Santo Domingo Open, torneo internacional que reunió a más de diez países, cuando se obtiene la primera medalla.
“Los reconocimientos de más valor se obtuvieron en 2010 en los Juegos Centroamericanos realizados en Mayagüez, Puerto Rico. En ese año William Cabrera ganó oro en el Panamericano Junior”, dice Castillo.
Resalta que a poco tiempo de su desarrollo, en el país ya se organizan juegos internacionales. Y que son varios los dominicanos destacados en el extranjero, una de ellas es Verónica Bivieca, quien en 2005 se posicionó número 67 del mundo.
La aceptación del deporte es evidente, y es que de 200 jugadores en 2006, a la fecha son 6,000 los atletas que lo practican, pero Castillo dice que el costo que conlleva mantener un jugador ha obligado a la Federación a tener solo 24 fijos. Ya que reciben 462 mil pesos mensuales, pero sus gastos están por encima de los 950 mil pesos.
Como incentivo la Federación realizó acuerdos con las universidades que integran la Unión Deportiva de Universidades (UDU), para facilitarles becas a los sobresalientes. Entre ellas está la Universidad Iberoamericana (Unibe), Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), y la Universidad Autónoma de Santo Domingo, (UASD).
En juego de bádminton
El instructor de bádminton, Nelson Javier explica que se juegan tres sets, en los que se busca anotar 21 puntos. Y, después de obtener los primeros 11, se tiene un descanso de tres minutos, y solo si se empatan dos sets se juega el tercero.
Resalta que no hay un tiempo específico para los juegos, todo depende del nivel, habilidad y destreza del atleta.
Solo anota el jugador que tiene el saque en su poder. Javier dice que en anotaciones es parecido al voleibol, porque el volante debe tocar el suelo contrario para ganar un punto.
Dice que hay otras maneras de anotar, y es por el toque de la red o mediante un lance fuera de campo.
“Se considera falta si el volante no pasa la red, da en el techo, en caso de ser en un área cerrada, o es golpeado dos veces. También, si se comete una falta de respeto hacia un compañero para conseguir una ventaja o si el volante alcanza cualquier jugador”, manifiesta Javier.
El entrenador dice que los árbitros pueden sacar tres tarjetas penales; la negra, que indica la retirada de la cancha y una sanción monetaria; la roja por falta grave y puede dar lugar a que el jugador permanezca fuera de juego; y la amarilla que es una advertencia con respecto a la conducta.
El bádminton como otros deportes tiene categorías, entre ellas la sub-11, sub-13, sub-17, sub-19 y Open, esta última sin límite de edad. Y puede jugarse de manera individual, en pareja del mismo sexo o mixto.
En cuanto a la dimensión del campo, Javier dice que es de 13.40 x 6.10 metros en partidos dobles y 13.40 x 5.18 metros en individuales. Las líneas que lo limitan tienen una anchura de 4 centímetros. En competencias internacionales el espacio libre es de 12 metros de altura a partir del suelo.
La raqueta de bádminton es muy liviana, pesa entre 90 y 140 gramos. Y, según Javier, es esencial porque el volante se debe golpear con destreza.
Volante con plumas de ganso
Está compuesto por plumas de ganso y un corcho. Es una ligera bola de corcho que pesa entre 4,74 y 5,50 gramos como máximo. Esta base suele ir recubierta de cuero o piel de cabrito y en ella se insertan 16 plumas de ganso.
Un volante menos caro, que se utiliza en los juegos de entrenamiento, se fabrica en nilón y corcho. Es tan frágil que en los partidos de alto nivel se rompe con facilidad, por lo que es normal su cambio cada pocos minutos.












